lunes, 24 de diciembre de 2012

La paz de las dos Españas


El Tribunal Supremo anula la instrucción que regulaba algunos puntos del régimen de los presos FIES


El Tribunal Supremo ha anulado la parte de la instrucción de Instituciones Penitenciarias que regulaba el régimen de los presos políticos y resistentes incluidos en el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES), al estimar que al afectar a los derechos de los internos debía tener rango de ley.
Así lo ha acordado la sala de lo contencioso-administrativo del Supremo en una sentencia en la que ha estimado el recurso que interpuso la asociación "Madres Unidas contra la Droga de Madrid", que considera que esta normativa vulneraba derechos y deberes de los reclusos.
Fuentes de Instituciones Penitenciarias han indicado que, en febrero de 2006, un protocolo derogó la instrucción 21/1996, de 16 de diciembre, declarada hoy nula por el Supremo.
El TS ha declarado nulo de pleno derecho el apartado primero de la citada instrucción, que contiene normas de seguridad, control y prevención de incidentes, tales como la solicitud de autorización para consultas médicas, la intervención de las comunicaciones, así como otras restricciones.
El Alto Tribunal concluye en esta sentencia que "esas circulares o instrucciones, al carecer de la naturaleza y de las garantías de las normas jurídicas o disposiciones de carácter general, no son medio idóneo para regular derechos y deberes de los internos en los centros penitenciarios".
Según explica, el apartado primero de la instrucción contiene normas de carácter general sobre seguridad, control y prevención de incidentes relativos a "internos muy conflictivos y/o inadaptados" -refiriéndose a los presos políticos y resistentes- que "afectan a los derechos y deberes de éstos".
"Se excede del cometido y finalidad de los denominados 'reglamentos administrativos o de organización' para adentrarse en el ámbito reservado a la ley y a sus reglamentos ejecutivos, rodeados estos de unas garantías en su elaboración y requisitos de publicidad de los que aquélla carece", añade.
En 2004, la Audiencia Nacional había eliminado únicamente un inciso de la citada instrucción -referido al régimen de visitas- en una sentencia en la que estimaba el recurso que la asociación de madres de presos interpuso contra la decisión del Ministerio del Interior de no anular la norma que regulaba el régimen FIES.
Ahora, esa resolución de Interior también es declarada nula de pleno derecho por el Supremo.

Durante el franquismo, la economía española vivió varias etapas.

Periodo de autarquía (1939-1951). Autarquía es una situación económica en la que un país tiene que vivir solo con lo que produce, sin comerciar con otros.
Periodo de crecimiento (1951-1973). La economía mejoró en esta etapa gracias a que se establecieron relaciones con otros países. Además, comenzó el desarrollo del turismo extranjero, y los españoles que se habían tenido que marchar a trabajar a otros países (los emigrantes) seguían enviando dinero a España.
Periodo de crisis (1973-1975). Al igual que en otros países del mundo, la economía española entró en crisis por la subida de los precios del petróleo en 1973.

La democracia española.
Durante muchos años, en España estuvieron prohibidos los partidos políticos. Pero, con la transición, volvieron a estar permitidos: regresó la democracia. Los españoles pudieron elegir de nuevo a sus representantes políticos. Ellos redactaron una Constitución, que trajo la libertad.

¿QUÉ FUE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA ESPAÑOLA?

En España hubo una dictadura desde 1939 hasta 1975. Una dictadura es un sistema político que no permite la libertad ni la democracia. Por eso, durante aquellos años, los españoles no podían decir lo que pensaban ni elegir a sus representantes políticos de una forma democrática. Ese largo periodo se llamó franquismo, porque el país estuvo gobernado por el general Francisco Franco. Pero, en noviembre de 1975, Franco murió. Se inició entonces el reinado de Juan Carlos I. Desde que fue coronado, el Monarca dejó bien claro su deseo de que la democracia y la libertad regresaran a España. El político que más ayudó al Rey en estos primeros momentos se llamaba Torcuato Fernández-Miranda.

En julio de 1976, Juan Carlos I pidió a Carlos Arias Navarro, el último jefe de gobierno nombrado por Franco, que dejara su cargo. Juan Carlos I eligió presidente a Adolfo Suárez, y le encargó que dirigiera el cambio de todo el sistema político español. Suárez también estaba convencido de que ese cambio era necesario. Su política se basó en algunas ideas muy importantes: democracia, libertad... y consenso. Esta última palabra fue decisiva en la transición española. Para alcanzar la democracia y la libertad, todos los españoles debían tolerarse entre ellos. Para crear nuevas instituciones libres y democráticas, los grupos políticos tenían que llegar a acuerdos que todos ellos respetaran (eso significa consenso).

Con Suárez, España vivió momentos fundamentales para su historia. España no sería la que hoy conoces si no se hubieran producido aquellos hechos. Entre ellos, debes conocer los siguientes:

Ley para la Reforma Política. Puso fin a las instituciones políticas del franquismo y creó otras nuevas. El pueblo español manifestó que estaba de acuerdo con ella en un referéndum que tuvo lugar en diciembre de 1976. El Rey la promulgó (la publicó oficialmente para que se cumpliera) en enero de 1977.
Legalización de partidos políticos y sindicatos que hasta entonces estaban prohibidos. El más perseguido por el franquismo, el Partido Comunista de España (PCE), fue legalizado en 1977.
Primeras elecciones democráticas. Tuvieron lugar el 15 de junio de 1977, y la victoria fue para la Unión de Centro Democrático (UCD), el partido político que había creado Suárez (UCD volvió a ganar en las urnas en 1979).
Constitución de 1978. Las Cortes elegidas por los ciudadanos en las elecciones de 1977 se prepararon para elaborar una Constitución. Esa Constitución, que hacía de España una monarquía parlamentaria, basada en instituciones democráticas, se convirtió en una realidad para los españoles en diciembre de 1978.
Estado de las autonomías. La Constitución de 1978 permitía que las distintas regiones de España, que a partir de entonces se llamarían comunidades autónomas, pudieran tener su propia asamblea legislativa y su propio gobierno (para poder establecer políticas propias y autogobernarse en determinadas materias que le dejaría el gobierno central del país). En diciembre de 1979, se aprobaron los estatutos de autonomía de Cataluña y del País Vasco. Más tarde, las demás comunidades autónomas aprobarían los suyos.
LA DEMOCRACIA AMENAZADA

En enero de 1981, Suárez dimitió. Otro miembro de la UCD, Leopoldo Calvo-Sotelo, pasaría a ser presidente del gobierno. Pero antes debería aprobarlo el Congreso de los Diputados. El día que los políticos se reunieron para su aprobación, cuando estaban votando, miembros de la Guardia Civil asaltaron el Congreso. El golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 puso en peligro la transición. Algunos no querían que España fuera un país democrático, y trataron de imponerse por la fuerza. En aquellos momentos, muchos españoles tuvieron miedo; pero alguien los tranquilizó: el Rey. Juan Carlos I apareció aquella noche en televisión y aseguró, como jefe del Ejército, que la monarquía parlamentaria no sería derrotada. Al día siguiente, el golpe ya había fracasado. La democracia se había salvado.

ESPAÑA DESDE 1982

En octubre de 1982, hubo nuevas elecciones. Ganó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y su principal dirigente, Felipe González, se convirtió en presidente. Un gobierno de izquierdas sustituía al de centro. Estas elecciones demostraron la transformación de la sociedad española: los españoles habían decidido vivir en paz; cada ciudadano estaba dispuesto a respetar los resultados de las urnas, aunque el partido que gobernara no fuera el suyo. En 1986, durante el gobierno socialista, España pasó a ser miembro de la Comunidad Económica Europea (la actual Unión Europea). Los socialistas volvieron a ganar las elecciones en 1986, 1989 y 1993, por lo que Felipe González siguió siendo presidente del gobierno hasta 1996. En marzo de ese año, la victoria fue para el Partido Popular (un partido de centro que se había creado en 1989 con otro nombre: Alianza Popular). Por eso, en 1996, el líder del Partido Popular, José María Aznar, sustituyó a González como presidente del gobierno español.

Desde 1982 hasta 2004, es decir, con Felipe González y José María Aznar, España fue completando su integración en Europa. Algunos historiadores han llamado a este periodo segunda transición. Un momento muy importante de esta etapa se produjo en 2002, cuando España y otros países europeos dejaron de usar su moneda (los españoles, la peseta) y comenzaron a utilizar el euro. Tras las elecciones de marzo de 2004, ganadas por los socialistas, Aznar fue sustituido en la presidencia del gobierno por José Luis Rodríguez Zapatero


Paz, piedad, perdón...y olvido

por Lorenzo Bernaldo de Quirós

Lorenzo Bernaldo de Quirós es presidente de Freemarket International Consulting en Madrid, España y académico asociado del Cato Institute.

La transición española se basó en un principio clave observado por todos los gobiernos desde 1977: el cierre de la Guerra Civil. Los herederos de vencedores y vencidos hicieron suya la proclama azañista de 'paz, piedad y perdón' y le introdujeron un elemento adicional: el olvido.

Por supuesto, una sociedad libre tiene derecho a revisar el pasado, a no ser hipotecaria de los pactos de los difuntos, pero la apertura del debate sobre la contienda que enfrentó a una mitad de España contra la otra que ha comenzado a proliferar en los últimos meses es una pésima noticia para la salud moral del país. Es una pócima que lo envenena todo. Ni el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) anterior al señor Zapatero, ni la intelligentsia progre española, ni el centro-derecha, habían sucumbido a la tentación de revisar y/o a interpretar a su favor la historia de un período sangriento, de una etapa de quiebra de la convivencia ciudadana.

Hace unas semanas, el profesor Santos Juliá señalaba en su columna de El País la prerrogativa de los hijos a romper ese acuerdo tácito de silencio de sus padres sobre la Guerra Civil. Desde un punto de vista académico, esta posición quizá resulte impecable pero desde una óptica política no lo es tanto. Las nuevas generaciones de españoles tienen un conocimiento limitado, por no decir inexistente, de las causas de la guerra. En consecuencia, la tentación de forjar una imagen parcial de los hechos al servicio de intereses partidistas concretos es muy alta. Esta opción es simplista y peligrosa. La hipótesis de una idílica España progresista y moderna asesinada en los años treinta por las fuerzas de la reacción, hipótesis cara a amplios sectores de la progresía celtibérica, amenaza desencadenar una respuesta contundente de quienes no comparten esa visión de los acontecimientos que, por otra parte, es errónea o, al menos, sectaria, como avala una abrumadora evidencia fáctica e historiográfica.

Cuando un país se mata durante tres años de contienda, los muertos merecen descansar en paz. Con razón o sin ella, los dos bandos lucharon por sus ideas en las trincheras porque fueron incapaces de entenderse en democracia. Todos merecen respeto y el drama de su fracaso produjo sangre y una larga etapa dictatorial en España. ¿Quién tuvo la culpa? ¿Tiene sentido responder 70 años después a esa pregunta? ¿Sirve para algo? Alguien dirá que la verdad debe resplandecer ante todo, pero esa dama es esquiva y la respuesta quizá no sea agradable para quienes reformulan la cuestión. Desde luego, la izquierda española tiene una amplia responsabilidad en la tragedia como atestigua la más solvente bibliografía hispana e internacional. Cuando no se respetan las reglas del juego democrático y la alternancia no es aceptable, cuando la oposición se levanta en armas contra un gobierno elegido por la mayoría de los ciudadanos, la democracia quiebra. Eso sucedió cuando PSOE, Esquerra Republicana de Cataluña, PCE y otros grupos intentaron derrocar en 1934 al gabinete salido de las urnas, la coalición de la CEDA y el Partido Radical.

En la España del siglo XXI, la resurrección intelectual y política de un revisionismo de parte sobre la Guerra Civil es un expediente a corto plazo que sólo contribuye a la crispación, a resucitar recuerdos olvidados y a emponzoñar la realidad. ¿A quién beneficia esto? A nadie. Quienes creen en Dios han de rezar por sus muertos para que gocen del descanso eterno y quienes no tienen esa fe deben honrar su memoria en el corazón. La inmensa mayoría de las familias españolas tienen cadáveres de la Guerra Civil en sus armarios y a muchas de ellas se les está haciendo revivir viejas fantasmagorías. Ese es un mal camino porque no conduce a ningún lugar, salvo al resentimiento y la amargura. La España de nuestros días es esa Tercera España que fue masacrada por las otras dos entre 1931 y 1939, es la España posible, la que creó los puentes para la reconciliación.

Quien escribe estas líneas pertenece intelectualmente a esa Tercera España, la de Ortega, Madariaga, Sánchez Albornoz, Menéndez Pidal y tantos otros que soñaron para este país una democracia liberal en la cual fuese posible vivir en paz, en libertad y en progreso. Es ese espíritu y no el de la resurrección de los zombies ideológicos de una de las dos Españas, el camino que hace posible avanzar hacia el futuro. Los fantasmas personales, los recuerdos infantiles de un dirigente político no pueden convertirse en banderas políticas a estas alturas del siglo. Es ridículo, irresponsable y, sin duda, estéril. El PSOE y sus aliados de la intelligentsia progre cometen un grave error si pretenden o estimulan la emergencia de un debate interminable y sin solución. Cuando se abre la Caja de Pandora de una Guerra Civil, cualquier derivada es viable.

Pertenezco a una generación que se sumó con entusiasmo al olvido, no como renuncia a conocer la verdad, sino como una opción razonable para la construcción de una España abierta y democrática. No me gustaría que mis hijos asistiesen a un revivir ni siquiera académico y mucho menos propagandístico de quién tuvo razón. Eso no sirve para nada, salvo para abrir heridas y conflictos que no benefician a nadie.


A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
Los grupos parlamentarios abajo firmantes (todos), presentan la siguiente ENMIENDA TRANSACCIONAL a las Proposiciones no de ley, del Grupo Parlamentario de Izquierda Unida sobre el reconocimiento moral de todos los hombres y mujeres que padecieron la represión del régimen franquista por defender la libertad y por defender convicciones democráticas; del Grupo Socialista por la que se declara y se insta a los poderes públicos a reparar moralmente a las víctimas de la guerra civil desaparecidas asesinadas por defender valores republicanos y a reconocer el derecho de familiares y herederos recuperar sus restos, nombre dignidad; del Grupo Socialista sobre el desarrollo de una política de Estado para el reconocimiento de los ciudadanos y ciudadanas exiliados; del Grupo Parlamentario Federal de Izquierda Unida para proceder a las exhumaciones de fosas comunes de la guerra civil.

Madrid 19 de noviembre de 2002.

ENMIENDA DE MODIFICACIÓN. El texto quedará redactado de la siguiente forma:

"La constitución de 1978, llamada por todos con indudable acierto como la constitución de la concordia, intentoponer punto final a una trágico pasado de enfrentamiento civil entre los españoles. Guerras civiles, pronunciamientos, dictaduras, en suma, regímenes políticos o sistemas basados en la imposición violenta de ideologías o formas de gobierno, habían sido hasta entonces el negro balance padecido por la inmensa mayoría del pueblo español, como si nuestro sino histórico fuera el del fracaso colectivo. Aquel triste lamento del poeta Machado -"Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. Es fiel reflejo de esta dramática realidad existencial de la nación española.

Pero, por fortuna, en 1978,una generación de españoles recordando el lamento de aquel otro gran español, Manuel Azaña, cuando abrumado por la magnitud de la tragedia civil pronuncio aquellas dramáticas palabras desgraciadamente caídas en el olvido: "Paz, piedad, perdón", decidieron no volver a cometer los viejos errores, mirar hacia delante y apostar, con un generoso impulso de reconciliación, por un nuevo sistema democrático para que nunca mas hubiera dos Españas irreductiblemente enfrentadas.

Los portavoces de los principales grupos políticos dejaron en las cortes constituyentes de este espíritu de concordia nacional, que no es ocioso recordar en este momento.

La actual constitución española esta impregnada de esa voluntad de convivencia. Todos los constituyentes, en aras de aquel consenso básico orientado al establecimiento de un marco democrático duradero, hicieron importantes renuncias, incluso de posturas largamente defendidas a lo largo de la historia, para buscar puntos de encuentro capaces de superar viejos y endémicos conflictos.

Pues bien, fue a los pocos meses de las primeras elecciones democráticas, con motivo de la aprobación de al amnistía, cuando se puso de manifiesto esta voluntad de enfrentamiento basada en el perdón y el olvido. De entre los muchos testimonios podemos destacar los siguientes:

"Para nosotros, tanto como reparación de injusticias cometidas a lo largo de estos cuarenta años de dictadura, la amnistía es una política nacional y democrática, la única consecuente que puede cerrar ese pasado de guerras civiles y de cruzadas. Queremos abrir la vía de la paz y la libertad. Queremos cerrar una etapa; queremos abrir otra. Nosotros, precisamente, los comunistas, que tantas heridas tienen, que tanto hemos surgido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. Nosotros estamos resueltos a marchar hacia delante en esa vía de la libertad, en esa de la paz y del progreso.

(Diputado Camacho Abad, portavoz del grupo comunista).

La amnistía es fruto de la voluntad de enterrar un pasado triste para la historia de España y de construir otro diferente sobre presupuestos distintos, superando la división que ha sufrido el pueblo español en los últimos cuarenta años. (Diputado Benegas, portavoz del PSOE)

La amnistía "es simplemente un olvido...una amnistía para todos, un olvido de todos para todos...No vale en este momento aducir hechos de sangre, porque hechos de sangre ha habido por ambas partes, también por el poder y algunos bien tristes, bien alevosos...La amnistía es una camino de reconciliación, pero también de credibilidad y de cambio de procederes".

(Diputado Arias Salgado, portavoz de UCD).

El voto prácticamente unánime dado por las Cortes a la Ley de amnistía de 1977 fue un acontecimiento histórico, pues puso fin al enfrentamiento de las dos Españas, enterradas allí para siempre. Es cierto que algunos no quisieron sumarse a este espíritu de reconciliación y tratar por todos los medios a su alcance impedir, mediante la violencia o el terror, que la voluntad de concordia nacional germinada en frutos de paz y libertad para todos: No lo han conseguido ni lo conseguirán nunca más.

España ha cumplido en este año el vigésimo quinto aniversario de la recuperación de las libertades democráticas y el próximo podrá conmemorar el primer cuarto de siglo de vigencia de la constitución de 1978. Han transcurrido sesenta y seis años desde el comienzo de la guerra civil de 1936. Apenas quedan supervivientes de la gran tragedia. Y por supuesto, nada queda en la sociedad española del enfrentamiento civil porque, consciente y deliberadamente , se quiso pasar pagina para no servir viejos rencores, resucitar odios o alentar deseos de revancha.

Por otra parte, en estos veintiocho años se han dictado numerosas disposiciones, tanto por parte de la Administración general del estado, como por parte de las Comunidades Autónomas, dirigidas a reparar, en la medida de lo posible, la dignidad de las personas que padecieron persecución durante el régimen franquista y a proporcionarles los recursos necesarios.

Dentro de este grupo de personas que padecieron las terribles consecuencias de la guerra se encuentran los exiliados. Y en Septiembre de 1999, el Congreso aprobó una proposición no de Ley sobre conmemoración del 60º aniversario del exilio español con ocasión de la finalización de la guerra civil. En línea con dicho compromiso, la fundación Pablo Iglesias ha preparado la exposición "Exilio" con el hilo conductor de la inequívoca aportación de los exiliados a la recuperación de las libertades en España, contribuyendo de esta forma a la creación de las condiciones que permitieron afrontar el cambio político operado en los años de la transmisión a la democracia española.

En al diáspora del exilio lo perdieron todo y el dolor del éxodo nunca se ha podido superar, porque el forzado apartamiento de la patria es uno de los mayores padecimientos. La reconciliación no se compadece, en esta ocasión, con el olvido de este grupo de personas muchas de las cuales cuando pudieron regresar a España no lo hicieron porque durante sesenta años habían tejido sus relaciones personales y familiares en las tierras de acogida.

A estos ciudadanos y ciudadanas exiliados -así como los llamados niños de la guerra- supervivientes ya de aquel trágico episodio de nuestra historia, el congreso de los diputados considera un deber rendir un tributo de admiración y afecto, por la lealtad a sus convicciones y el sufrimiento que hubieron de padecer por una guerra impropia de una nación cuya razón de ser ha de estar en el respeto a los valores democráticos.

Por todo lo anterior:

Primero.- el congreso de los Diputados, en este vigésimo quinto aniversario de las primeras elecciones libres de nuestra actual democrática, reitera que nadie `puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y a la dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática.

Segundo.- el congreso de los diputados reitera que resulta conveniente para nuestra convivencia democrática mantener el espíritu de concordia y de reconciliación que presidio la elaboración de la Constitución de 1978 y que facilito el tránsito pacífico de la dictadura a la democracia.

Tercero.- el congreso de los diputados reafirma una vez mas, el deber de nuestra sociedad democrática proceder al reconocimiento moral de todos los hombres y mujeres que fueron víctimas de la guerra civil española, así como de cuantos padecieron mas tarde la represión de la dictadura franquista. Instamos a que cualquier iniciativa promovida por las familias de los afectados que se lleve a cabo en tal sentido, sobre todo en el ámbito local, reciba el apoyo de las instituciones evitando, en todo caso, que sirva para reavivar viejas heridas o remover el rescoldo de la confrontación civil.

Cuarto.-El congreso de los diputados insta al gobierno para que desarrolle, de manera urgente, una política integral de reconocimiento y de acción protectora económica y social de los exiliados de la guerra civil así como de los llamados niños de la guerra que incluya la recuperación, en su caso, de la nacionalidad española, y su extensión a sus descendientes directos, con reconocimiento del derecho de voto.

La raza catalana

La raza catalana


Enero 22, 2010
Francisco Caja, La raza catalana. Encuentro, Madrid, 2009.

En el origen de toda nación hay un pecado. Si, como viene a decir Anthony Marx, los nacionalismos políticos -por contraposición a los étnicos- son los que ya cometieron sus crímenes hace siglos, no hay nación que no tenga su cuota de esqueletos en el armario, acumulados en el curso del inevitable proceso de uniformación política, social y cultural. La expansión del dominio real y la supresión de los patois en Francia. La persecución de los católicos en Inglaterra. La expulsión de judíos y moriscos, más la persecución de sus vestigios -o sombras- por la Inquisición, en España. La desposesión de los amerindios en EEUU. La Nakba en Israel. Etc. Pero, ¿pueden pecar también los nacionalismos sin Estado? Francisco Caja, profesor titular de Estética en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona y presidente de Convivencia Cívica Catalana, se ha propuesto en La raza catalana rastrear el cuerpo del delito intelectual del catalanismo a través de la doctrina racialista de algunas sus más señeras figuras, de Almirall a Rovira i Virgili. Un pecado que quizás no se limite al pensamiento, a las ideas y los discursos, sino que subyazca bajo los programas nacionalistas como una suerte de subconsciente, por jugar con la metáfora orgánica de la nación tan cara a los nacionalistas metapolíticos.

La literatura sobre nacionalismos en España es extensa y, en los últimos años, a medida que el debate sobre el modelo de Estado ocupaba una porción mayor del espacio público, se han multiplicado los trabajos; muchos de los cuales pretenden plantear, no -o no sólo- un enfoque descriptivo, sino una crítica desmitificadora que desvele la geneaología ideológica de los particularismos. Así el exitoso El bucle melancólico (1997) de Jon Juaristi, que avanzaba por la senda de la melancolía, de las “voces ancestrales”, trazada por Conor Cruise O’Brien; o un estudio modélico como Un pueblo escogido (2001) de Antonio Elorza, que retrata el nacionalismo sabiniano a partir de sus fuentes en el mito fuerista, la literatura popular y la historia romántica a lo Walter Scott. En esta línea crítica, pero atendiendo menos a los aspectos sociológicos y políticos que a los propios discursos de los padres fundadores del catalanismo, se sitúa el recién aparecido libro de Francisco Caja.

El “rostro jánico” del nacionalismo

El nacionalismo, ese fenómeno bifronte, según la fórmula de Anthony D. Smith, mira al pasado para proyectarse hacia el futuro. Tiene un doble carácter recursivo e histórico: participa a la vez del tiempo circular del mito y la conmemoración, del eterno retorno a la manera de Eliade, y del tiempo lineal que precisa el relato moralizado de caída y salvación. Y este carácter escindido se manifiesta más claramente en los nacionalismos sin Estado, que deben actualizar constantemente los agravios, las traiciones y la caída primordiales y ofrecer explicaciones para la decadencia presente sin dejar de  proponer un relato salvífico proyectado hacia un porvenir indeterminado pero inminente, que se verificará tras el paso por el “valle de Josafat de las naciones” (Rovira i Virgili).

Por ello, y porque el nacionalismo bebe en fuentes tan diversas como la Ilustración, la autonomía moral kantiana (Elie Kedourie) y las revoluciones burguesas, por un lado, pero también de las reacciones particularistas contra la modernidad y el cosmopolitismo ilustrado, imperial o clerical, de las pulsiones comunitarias o tribales de la natio en el sentido clásico, en su seno hay siempre una tensión no resuelta entre progresismo y reacción; entre la historia y los ciclos míticos; entre la utopía y la “voz de los muertos”. Ahí, en esa indefinición, como señala John Dewey, reside precisamente la eficacia del nacionalismo: se alza contra el Antiguo Régimen y contra la teocracia, pero conserva algunos de sus rasgos más destacados, y no necesariamente los más amables. Bien es cierto que, aunque estos elementos se hallen siempre presentes, no todas las naciones -con estado o sin él- solucionan su paradoja fundamental de la misma forma. Por equívoca que resulte en última instancia la distinción entre nacionalismo político y étnico, el programa nacional que da origen a la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano no es exactamente el mismo que asoma en los Discursos a la nación alemana.

En este sentido, cabe dudar desde el principio del pedigrí progresista del catalanismo, si por progresista entendemos un impulso igualitario, la concepción de un demos que toma conciencia de sí y avanza colectivamente en la historia. La raza catalana analiza precisamente el énfasis en la diferencia y en la desigualdad de los catalanistas de primera hora, en el tránsito del regionalismo federalista al nacionalismo de pleno derecho. Los nacionalismos románticos habían cubierto la brecha entre su yo reaccionario y su yo progresista, entre pasado y presente, merced a la apelación a la libertad: bien entendido que se trataba de una libertad orgánica, de la libertad de conformarse al propio destino y a la naturaleza de cada organismo, ya se tratase del pueblo o del individuo en su seno, para no vivir una existencia escindida, inauténtica.

El catalanismo, sin embargo, hallará la cuadratura de su círculo -estamos en el último cuarto del siglo XIX, y los romanticismos se han pasado de fecha- en el positivismo biologicista y el historicismo: la doctrina racial francesa difundida por la Société, l’École y el Laboratorie d’Anthropologie de París. La libertad-destino romántica se transmuta en una tendencia biológica: cada raza tiene unos caracteres físicos y morales, un grado de desarrollo y un papel en el drama histórico. Como apunta Juaristi en el prólogo a La raza catalana, el positivismo tenía la ventaja de ser la ideología oficial del republicanismo español y, además, resultar aceptable para los tradicionalistas, que acomodaban el determinismo biológico con sus propios criterios de jerarquía social -de manera no muy distinta a como cierta derecha trata hoy día de arrimar el ascua de la psicología evolucionista a su sardina. Al fin y al cabo, el propio Renan recogía en ¿Qué es una nación? el tópico del origen diferencial de los estamentos en los reinos europeos -el pueblo celta/latino/pre-romano, la nobleza germánica-, y la nobleza castellana, por ejemplo, mantuvo siempre la pretensión de su origen godo.

La raza como metáfora

Aquí es donde el encaje con la apologética progresista del nacionalismo catalán se torna problemático. Pues el discurso de la raza (etnos, natio) no puede ser al cabo sino reaccionario: atávico, aristocrático, anti-igualitario. De hecho, el rechazo del “igualitarismo jacobino” -el “mal francés” del que el estado español está aquejado- es más una precondición que una consecuencia del discurso racialista. Pueblo tiene, al menos en los idiomas latinos, un eco del demos clásico, de igualitarismo y de voluntariedad, del “plebiscito cotidiano” de Renan -en la interpretación usual, que Caja desautoriza-, de proyección hacia el futuro, que se halla ausente en la dura formulación determinista de la raza. La raza es “un ser permanente, por encima del tiempo” (Le Bon), la voz ancestral de los muertos que ejercen su “formidable dominio sobre el alma de los vivos”. Un “río de sangre” que conecta el pasado con el presente, o más propiamente liga a éste de manera ineluctable con el pasado, con el mundo de los muertos. No hay novedad en el círculo de la historia que no sea un error, una corrupción, una caída en desgracia: “Las generaciones extinguidas no sólo nos imponen su constitución física: nos imponen asímismo sus ideas. Los muertos son los dueños indiscutibles de los vivos. Sufrimos la expiación de sus faltas y recibimos las recompensas de sus virtudes” (p. 169). La raza se une a la vez a la tierra con vínculos que van más allá de la habitación o la mera propiedad civil (transitoria, contingente, alienable); ambas forman una unión, un todo indivisible, el precio de cuya ruptura es la inautenticidad en sentido heideggeriano: Blut und Boden. Como veremos, cuando la raza se sublime en lengua, ésta conservará la vinculación metafísica con el territorio sagrado.

No se trata, claro, de que esta raza -la raza “histórica”- sea un fenómeno objetivo, una realidad biológica. Nos hallamos más bien ante un Volksgeist con vaga coartada antropológica e histórica, tanto más vaga cuanto más se radicaliza el discurso racial. No en vano escribía el mismo Hitler -perfectamente consciente de que su teoría racial no era en ningún sentido científica, ni tenía por qué serlo-: “Hablamos de raza judía por comodidad del lenguaje, puesto que no existe, propiamente hablando, y desde el punto de vista de la genética, una raza judía. Sin embargo, existe una realidad de hecho a la que, sin la menor duda, se puede otorgar esta calificación, que es admitida por los propios judíos” (p. 33). La raza es un arquetipo, una esencia, que no resulta aprehensible directamente pero se manifiesta en señales observables: determinados rasgos físicos, una “forma de ser”, un tipo sanguíneo, etc; pero que a ninguno de ellos se puede reducir. En suma, como señala Caja, “una métafora, una ficción”.

Y que nos hallamos en el terreno de las metáforas y de las narrativas, de lo discursivo más que de lo propiamente factual, lo prueba también el “darwinismo” sui generis que exhiben los Gener, Robert, etc. Un “darwinismo” preñado de teleología, que debe más a críticos como Hertwig que al propio Darwin. Hertwig, discípulo de Ernst Haeckel, negaba el papel del azar en el proceso evolutivo tal como se lo había adjudicado el padre de la selección natural. No en vano el azar casa mal con las necesidades históricas y la férrea jerarquización evolutiva típicos de los discursos racialistas. Tampoco está de más recordar que Haeckel se había apartado asimismo de Darwin al abrazar el poligenismo, es decir, la tesis del distinto origen biológico de las razas humanas. Pero, por encima de todo, el biologismo de estos catalanistas de la primera hora representa una forma egregia de la falacia naturalista: no sólo es que se tome como “natural” la existencia de la raza como ente orgánico, como “río de sangre” que vincula a los vivos con los muertos, sino que se deducen todo tipo de juicios de valor a partir de ello. Es decir, no sólo es que la raza sea, sino que debe ser, y debe serlo por siempre, y aun “resucitar” encarnada de nuevo en Nación, si el pueblo que la sustenta no ha muerto ni ha perdido enteramente su “alma” (p. 301).

Tampoco es, como decíamos, que el aspecto histórico-antropológico del racialismo catalanista se distinga por el rigor y la coherencia, ni siquiera cuando es un prehistoriador como Bosch Gimpera quien interviene. La raza catalana tan pronto es indoaria (Gener) como ibérica (Bosch) o celta (Cases-Carbó). Lo importante no es tanto, claro está, lo que sean realmente los catalanes, cuanto que no son lo mismo que los castellanos o españoles. Ya sabemos que la raza no es más que una metáfora, que se hará aún más líquida en el siguiente paso.

Sangre, lengua, tierra

La raza, como la nación, pertenece a ese singular género de cosas que son a la vez eternas y supremamente vulnerables; inmarcesibles, pero a un paso de la desaparición si no media una toma de conciencia o un acto de voluntad. La raza catalana no puede ser menos, y el “río de sangre” que atraviesa los siglos amenaza con secarse ya a comienzos del siglo XIX por la caída de la natalidad. De ahí la nacional-sicalipsis de Hermenegild Puig i Sais, que achaca la decadencia de Cataluña a la mala praxis sexual de los catalanes. Al fin y al cabo, si la nación es un todo orgánico, un cuerpo, es susceptible de enfermar, y hasta de sufrir sequedad uterina debido al coitus interruptus. El estiaje de la sangre catalana sólo puede determinar la invasión de la tierra por otras razas más vitales y húmedas.

La solución, claro, consiste en procrear. Pero, por si la libido nacional no se recuperase, conviene ir desplazando el centro de gravedad de la nación por encima de la entrepierna; a la noosfera si es preciso. Además, las doctrinas raciales van a ir perdiendo prestigio hasta ingresar en el purgatorio tras la Segunda Guerra Mundial y la Descolonización. La lengua irá ocupando el papel de la raza como alma de la nación. No obstante, al igual que la raza histórica no es una realidad biológica, la lengua de los nacionalistas no es necesariamente la de los lingüistas. Caja (p. 261):

La lengua es, antes que todo, un organismo vivo. Como la raza. De tal manera que la distinción entre nacionalismo étnico y nacionalismo cultural es una falsa distinción. (…) Ya en La nacionalidad catalana (1906), Prat [de la Riba] hacía de la lengua el fundamento mismo del pueblo catalán (…) …en ese mismo texto la lengua, la lengua catalana, era descrita en términos que indican que su lengua no era de este mundo: la pureza de la lengua catalana habría permanecido desde tiempos inmemoriales atravesando la dominación romana sin mancharse ni empañarse.

Si Bosch remitía a los “capsianos”, “pueblo de la cultura de las cuevas” (p. 125), Prat de la Riba hablará de “la vieja etnos ibérica” que hizo “resonar los acentos de la lengua catalana desde Murcia a la Provenza, desde el Mediterráneo al mar de Aquitania”, pues “algunos observadores han descubierto ya en las leyendas las pruebas de una variedad fonética, de una fonética especial que, en las especialidades que se conocen, coincide -hecho admirable, pero lógico- con la fonética de la lengua catalana” (p. 262).

Por supuesto, esta lengua no es un accidente histórico, sino la expresión de un pueblo y de su entera visión del mundo, según una versión extrema, avant la lettre, de la tesis Sapir-Whorf. Théophile Simar lo expresa así: “Cuando se dice que raza y lengua se corresponden necesariamente, se sostiene que un pueblo habla necesariamente una lengua determinada y no puede absolutamente servirse de otra lengua” (. O sea, la lengua no es sino otro rasgo -como un determinado índice cefalométrico o la mentalidad pragmática- de ese algo inasible que es la raza.

El triunfo de la voluntad

Pero queda aún una última transformación del Volksgeist, la que Francisco Caja ejemplifica en la figura de Rovira i Virgili. Es la que permitirá conciliar al fin el mensaje nacionalista con la sensibilidad de izquierdas -o intentarlo, al menos. Cedamos la palabra al mismo Rovira: “Sin negar el valor de los elementos raciales en la formación de los pueblos, hemos tenido que constatar la fuerte influencia de otros muchos factores, los cuales a menudo contradicen el factor étnico. Hemos hecho más aún: hemos colocado por encima de todos los factores naturales el gran factor decisivo de la voluntad humana” (p. 306). El hecho diferencial se cifra ya en el terreno de las mentalidades y de la voluntad -si bien ambas siguen siendo meros rasgos de la cosa en sí. No obstante, advierte Caja, erraríamos si interpretásemos esta voluntad con un criterio meramente político, republicano: seguimos en el territorio de un férreo culturalismo, de un nacionalismo espiritualista procedente por vía directa de Alexandru Dimitrie Xenopol, el historiador rumano que inspiró los principios de la Guardia de Hierro.

No, el acto de voluntad al que se refiere Rovira -admirador también de Charles Maurras- no es otro que asimilarse a los catalanes “de lengua y sangre” (p. 311):

En palabras del propio Rovira: “Ellos [los no-catalanes] adquieren una catalanidad de corazón y de alma que les otorga pleno derecho a participar en las prerrogativas morales y sociales de los catalanes de lengua y sangre” (ib.). Aparece aquí la primigenia fórmula que hará fortuna con el pujolismo: “Todos los catalanistas -y señaladamente los de izquierda- estamos dispuestos a tratar y considerar como catalanes a todos los hijos de otras tierras que tengan políticamente la ciudadanía catalana, con una sola condición, y es que ellos mismos se consideren catalanes” (Carod-Rovira, 1994: 162). El decisionismo (voluntarismo) de Rovira muestra aquí su verdadera estofa: los que no se consideren catalanes, los que no esté dispuestos a mantener “las prerrogativas morales y sociales de los catalanes de lengua y sangre” quedarán fuera; esto es, “sólo quedarán fuera los que no quieran entrar”. Una particular lógica que puede sintetizarse del siguiente modo: quedan afuera los que he decidido que estén afuera.

En todo caso, detrás de este “decisionismo” no reside un acto de libertad individual. Nuevamente nos encontramos con la sombra de la inautenticidad, de la “desnacionalización”, de la degeneración. La nación y la naturaleza deciden por uno. “Porque la voluntad nacional es ‘indefugible’, de la que no se puede huir” (p. 326). La sola forma de vivir de acuerdo con uno mismo es hacerlo a través de la nación propia, de la lengua propia, de la raza propia. Y, como dice Rovira por boca de un personaje ficticio: “…te diré que el que no es catalanista, no es plenamente, verdaderamente catalán. Será catalán antropológicamente, fisiológicamente; pero no catalán por el espíritu, que es donde radica la esencia de la catalanidad” (p. 321). En suma (p. 327):

“Desnacionalizarse voluntariamente es un signo de degeneración e impotencia… [...] Esta deserción tiene todas las características de un crimen contra natura, es una inversión espiritual”. El hombre desnacionalizado, “en todo caso, sólo puede reclamar nueve palmos de cuerda y un árbol seco en el que colgarse. Y, aún más, que se pudra colgando al aire, sin que su cuerpo espurio contamine la madre tierra de la que se ha avergonzado”.

Caja dedica aún un último capítulo al nacionalismo violento y sacrificial, inspirado en los sinnfeiners, de Cardona i Civit. Pero lo sustancial del relato está ya expuesto, apuntando hacia la proyección en el presente del racialismo catalanista a través de la figura citada de Jordi Pujol. La exposición del trayecto nacionalista en el siglo XX se reserva para el siguiente volumen, aún por editarse

http://neoconomicon.com/

Uso Terapeútico de la Marihuana


Uso Terapeútico de la Marihuana




USOS TERAPÉUTICOS DEL CANNABIS   Introducción El cáñamo (cannabis en latín) es una de las plantas que primero comenzó a cultivar el hombre. Hacia el 3.700 A.C. su cultivo se había expandido desde su área de nacimiento, en China, hacia la India, y Oriente Medio, el Valle del Nilo y Europa Oriental, además de otras zonas, en América y en el África Subsahariana en las que también es una especie autóctona. En el siglo I D.C., el Pen Ching, una recopilación que recogía el legado de miles de años de medicina tradicional china ya habla ampliamente de las propiedades del cáñamo (que básicamente, son las mismas que se conocen hoy). Respecto al Mediterráneo Occidental, Se han encontrado ánforas con restos de cannabis en barcos de guerra cartagineses hundidos durante la I Guerra Púnica. Y se sabe que en la Roma imperial el cannabis costaba más caro que el opio. El cáñamo es una de las sustancias más utilizadas en la farmacopea tradicional europea desde la Edad Media hasta el siglo XX, en el que la industria farmacéutica, con sus derivados sintéticos y compuestos químicos, gana el pulso a las sustancias tradicionales. Tras miles de años de convivencia con la humanidad sin problemas, el cannabis se prohíbe por primera vez en Estados Unidos en 1937, con la Marijuana Tax Act. Desde entonces, una feroz campaña represiva y propagandística ha deteriorado la imagen de la planta ante los ojos de buena parte de la opinión pública mundial. En los últimos años, se han producido algunos nuevos descubrimientos sobre las aplicaciones terapéuticas para enfermedades de nuestro tiempo (SIDA, cáncer...) y se han re-descubierto muchas de las aplicaciones conocidas desde hace miles de años para otras dolencias (dolores de espalda, nauseas, dolores provocados por la menstruación, insomnio, etc.). Por todo ello, la planta ha vuelto a saltar a la palestra, aunque muchas veces la opinión pública (empezando por los propios médicos) no sepa mucho sobre el cannabis o sus auténticos efectos, dejando de lado los falsos mitos y la propaganda de los responsables de la lucha antidroga.   Efectos La medicina tradicional describe perfectamente los dos efectos más importantes del cannabis sobre la salud: su valor analgésico y su utilidad como antiinflamatorio. En principio, el primero, provocado principalmente por el THC, se da en mayores proporciones, aunque esto depende del tipo de marihuana que se consuma. Las hierbas más ricas en CBN suelen tener un mar efecto antiinflamatorio (y por eso broncodilatador). El efecto analgésico se explica, según recientes investigaciones, el THC actúa en las mismas regiones del cerebro en la que se detecta actividad al consumir cualquier opiáceo, claro que sin las graves contraindicaciones de éstos últimos, tales como la adicción que genera. El efecto antiinflamatorio se produce porque el cannabis, como buen vasodilatador, favorece la circulación sanguínea y relaja los músculos. Además de estos dos efectos señalados, hay otros más difíciles de medir pero que también contribuyen al bienestar del paciente (bienestar general, predisposición para el descanso, etc.).   Modos de Consumo El cannabis que se debería utilizar para casos de uso terapéutico no debería ser hachís comprado en la calle, sino hierba -a ser posible cultivada por el enfermo o por alguien de su confianza- dado que es el material del que podemos estar completamente seguros de que no está adulterado con sustancias perjudiciales. Teniendo en cuenta que el hachís (en realidad un concentrado de THC) es muy útil en los casos en los que se use por su efecto analgésico, también valdría su uso, pero siempre que sea material de calidad. En estos casos en los que se buscan sus propiedades analgésicas, la dosis que se ha de consumir tiene que ser la de la mínima para ser efectiva (como debería ser en el caso de todos los analgésicos, aunque a algunas empresas farmacéuticas no les parezca bien). Vía pulmonar En principio es el método por el que se mejor se asimilan los principios activos del cannabis. El punto negativo es que introducir en los pulmones humo procedente de una combustión no es bueno, por lo que puede favorecer la aparición de diversas enfermedades. Por ello esta vía es desaconsejable para quienes sufran problemas respiratorios como el asma o enfermedades como la bronquitis. Además, si el paciente no es fumador, puede resultar perjudicial que comience ahora. Para estos casos, además de poder consumir cannabis por la vía oral, existe la opción de los vaporizadores, que permiten absorber por vía pulmonar los cannabinoides sin necesidad de que haya combustión y por lo tanto, sin humo. Vía oral Aunque se absorban menos principios activos, se asimila de golpe toda la dosis, lo cual resulta efectivo. Obviamente, este modo de consumo evita los riesgos de la ingestión de humo, por lo que en principio resulta menos agresivo para el organismo. Adjuntamos algunas recetas de básicas que permiten el consumo sin riesgos y pudiendo calcular bien la dosis. Ojo, los cannabinoides no se disuelven en el agua, así que las infusiones de maría no son lo más efectivo. Es mejor disolver los principios activos en alcohol o aceite. -Aceite de cannabis: tomar algunas hojas secas de cannabis, reducirlas a pequeños pedazos y añadir aceite (por ejemplo, aceite de oliva), de tal manera que la planta quede completamente cubierta por el aceite. Se debe mantener en un sitio frío y oscuro durante tres semanas. Y agitarlo un poco cada día. Filtrarlo utilizando un colador. Puede utilizarse parauso externo o interno -Tintura de cannabis: La tintura de cannabis puede ser utilizada directamente o disuelta en bebidas o comidas, o vaporizada. Para vaporizar la tintura se pueden emplear un vaporizador comercial o el sistema de papel de plata viejo. Con una cuchara de té y con papel de plata, poner unas gotas en ella, calentar con cuidado con una vela hasta que el alcohol se evapore. Se inhala utilizando un tubo pequeño (por ejemplo, el tubo de un bolígrafo). RecetaI: Se toman de 3 a 5 partes de alcohol (por ejemplo, brandy o alcohol etílico de la farmacia, al 40-70%) y una parte de hojas o flores de cannabis (por ejemplo, 25 gramos de marihuana y 100 mililitros de alcohol). Manténganse en un sitio oscuro y frío durante 10 días. Remuévase de cuando en cuando. Colarlo utilizando un colador. Mantener la tintura obtenida en un sitio frío y oscuro (por ejemplo, en la nevera), así su eficacia podrá mantenerse durante semanas o meses. -Tintura de cannabis (II), que concentra los componentes activos de la planta. Se necesitan marihuana (de cualquier calidad, buena o mala, hojas o flores), alcohol etílico al 96-99% (por ejemplo, de la farmacia), un tarro que pueda ser cerrado (por ejemplo, un tarro de mermelada), un filtro de café o un pedazo de tela (por ejemplo, un pedazo de camiseta), un plato hondo o una sartén y una botella con un cuentagotas. Reducir el cannabis a pedazos pequeños y ponerlo en el tarro. Cubrirlo con suficiente alcohol. Mantener en un lugar oscuro y frío durante una semana. Remover cada día. Colarlo empleando el filtro de café o la tela. Exprimirlo hasta sacar la última gota de alcohol. Se puede repetir este proceso varias veces, al menos una, mejor dos; entonces se puede poner de nuevo el cannabis en el tarro y cubrirlo con alcohol. Finalmente, se debe poner el alcohol (tendrá un color verde) en un plato hondo. Mantener en un sitio templado y ventilado, así el alcohol se evaporará y aumentará la concentración de los cannabinoides de la tintura. Esto puede llevar diez días. Cuando se haya evaporado suficiente alcohol, se debe poner el extracto en una botella con el cuentagotas. Para conseguir aceite de cannabis se debe evaporar todo el alcohol de la tintura hasta que el extracto tome la apariencia de una pasta oscura (similar al alquitrán). Se puede colocar el tarro en un sitio cálido para acelerar el proceso de evaporación. No se debe colocar al sol, porque se puede destruir rápidamente el THC. No debe ser calentado, por el riesgo de explosión del alcohol.   Aplicaciones Concretas por Dolencias Anorexia El cannabis estimula el apetito (sensación que todos los consumidores han experimentado muchas veces), además de proporcionar bienestar general. Ayuda a que los enfermos vuelvan a comer. Artritis Es la inflamación y gradual degeneración del cartílago y los huesos de las articulaciones. El tratamiento convencional se basa en opiáceos para calmar el dolor y productos antiinflamatorios para mejorar el movimiento de las articulaciones. El cannabis ayuda a disminuir o eliminar el dolor y a ganar movilidad. Ansiedad (y trastornos del sueño) El cannabis ayuda a reducir la tensión en los estados de ansiedad y favorece la relajación de todo el organismo. De todos modos, el cáñamo incrementa el ritmo cardíaco, por lo que los pacientes que sufran de taquicardias u otros problemas cardiovasculares deben tomarlo con mucha precaución y siempre tras consultar con un médico. Asma El asma provoca la inflamación de los bronquios y la obstrucción de las vías respiratorias por las mucosidades que éstos provocan. Los enfermos utilizan inhaladores con broncodilatadores, cuyos efectos secundarios incluyen inquietud, insomnio, temblor muscular, nauseas y vómitos. En los casos más graves se incluye cortisona en el tratamiento, con efectos como depresión, insomnio, aumento de peso corporal... El cannabis es un broncodilatador natural que ayuda a que los pulmones respiren. Los enfermos de asma no suelen tolerar bien el humo, por lo que se desaconseja que ingieran cannabis por vía pulmonar. La vía oral no entraña esos riesgos, pero resulta muy lenta de ante un ataque repentino. Los vaporizadores podrían ser una buena solución (o en su defecto inhalar humo, sin fumar, en los momentos de crisis). Los enfermos de asma verán mejorada significativamente su calidad de vida el día que se disponga en el mercado de vaporizadores de THC. Alzheimer Una investigación, llevada a cabo con un derivado sintético, el dronabinol, con sujetos enfermos de Alzheimer que rehusaban comer reveló datos sorprendentes. El peso corporal de los sujetos que participaron en el estudio se incrementó y disminuyó la severidad de los trastornos de conducta. Los efectos secundarios incluyeron euforia, somnolencia y cansancio. Está por estudiar el papel del cannabis como neurogenerador en el caso de enfermedades que provocan la degeneración de las neuronas, como el Alzheimer. Uno de los componentes del cannabis podría tener la posibilidad de regenerar las neuronas (únicas células del organismo que no se regeneran por sí solas). En la actualidad, no se conoce ninguna sustancia que cumpla tal función en los seres humanos. Cáncer Una de las aplicaciones más conocidas por la opinión pública. El cannabis actúa sobre parte de los efectos secundarios que sufren los pacientes que están en tratamiento con quimioterapia. Es frecuente que ésta provoque nauseas, vómitos o disminución del apetito, trastornos sobre los que el cannabis suele tener gran efectividad. Consumido antes de las sesiones de quimioterapia evitan las nauseas que se sufren inmediatamente después. En mayo de 2001 el Parlament de Catalunya abrió la posibilidad de que los enfermos de cáncer alivien sus males con un derivado sintético del THC, el Marinol, que además de ser un medicamento caro, no es tan efectivo como el cannabis natural, según reconocen los propios pacientes. Un campo casi sin explorar, paralelo al del alivio de los efectos de la quimioterapia, son los efectos antitumorales del cáñamo. En el año 2000 el madrileño Manuel Guzmán logró curar en ratas dos tipos de tumores cerebrales incurables en humanos inyectado concentrados de THC (entre otras sustancias), con la ventaja de que la sustancia destruye las células infectadas por el cáncer pero deja intactas las que están sanas. Otros experimentos con animales han sugerido que algunos cannabinoides tienen propiedades reductoras sobre otro tipo de tumores. Depresión Aunque hay una gran variedad de síntomas, estos trastornos psíquicos llevan a los pacientes a perder interés ante todo lo que le rodea o caer en una ansiedad que dificulta la vida normal, la concentración o la toma de decisiones. Los síntomas principales son pérdida de apetito e insomnio, dolor de espalda y de cabeza, indisposición estomacal, estreñimiento y fatiga crónica. Los tratamientos normales son los fármacos antidepresivos, que entre otros efectos secundarios, pueden producir aumento de peso, estreñimiento, dificultad urinaria, etc. Otro que se emplea mucho es el carbonato de litio, que ha sido descrito como “una camisa de fuerza emocional” y que la mayoría de los pacientes termina abandonando. Ya en 1845 el francés Jaques-Joseph Moreau de Tours proponía el uso del cánnabis para esta y otras enfermedades mentales crónicas. El cannabis calma la ansiedad y ayuda a que los enfermos piensen con claridad, se concentren y puedan disfrutar de la vida. Dermatitis atópica (Prurito) Esta enfermedad de origen probablemente alérgico provoca una gran picazón (prurito) e inflama varias zonas de la piel (cara cuello, piernas, etc.). Rascarse puede provocar infecciones que deben ser combatidas con antibióticos. Las medicina emplea corticoides y pomadas. Los esteroides vienen bien, pero dado sus peligrosos efectos si se usa a largo plazo, se reserva para las crisis más agudas. El cannabis disminuye la picazón y el dolor disminuye. Su uso continuado ayuda a regenerar y a proteger la piel. El enfermo debería combinar entre su uso fumado o ingerido con el de algún ungüento que calme de manera local determinados momentos dolorosos. Dolor crónico Esta dolencia suele ser tratada con opiáceos y diversos analgésicos sintéticos. Los opiáceos crean adicción y desarrollan tolerancia. Los analgésicos no adictivos a menudo no son lo suficientemente potentes. Desde 1975 se lleva estudiando los efectos beneficiosos del cannabis para esta dolencia. Así el THC calma el dolor mientras se consuma en dosis no inferiores a los 5-10 miligramos en la misma proporción que los opiáceos, con la ventaja de que sus efectos secundarios no son ni la mitad de graves. También vale en el caso de dolores sufridos a causa de traumatismos o de otros tratamientos, intervenciones quirúrgicas, etc. Dolores de espalda El consumo de cannabis, así como las friegas con alcohol de cáñamo en las zonas más dolorosas alivia eficazmente los dolores de espalda (lumbares, cervicales, etc.), ya sean agudos o crónicos. Esclerosis múltiple Se produce cuando el sistema inmunitario del organismo se vuelve contra la protección natural del sistema nervioso central. Como resultado, se rompen ciertas vías de comunicación nerviosas con el cerebro. La persona que lo sufre se ve debilitada en su conjunto y sufre dolores musculares, problemas graves de movimiento, equilibrio y coordinación e incluso puede llegar a la parálisis completa. No hay cura, sólo se tratan los síntomas a base de medicamentos con cortisona, con efectos secundarios muy graves (ver artritis). El cannabis ayuda a controlar los espasmos y temblores musculares, así como la coordinación. Consumido regularmente a largo plazo, parece detener el progreso de la enfermedad. No hay ningún sintético permitido para el tratamiento de la esclerosis en España (el Marinol sólo se permite para el cáncer y en Catalunya). Además, la efectividad de este compuesto, como reconocen los pacientes, es mucho menor que la del cannabis natural. Epilepsia La epilepsia es una afección crónica del cerebro que se produce cuando las neuronas lanzan impulsos eléctricos de manera incontrolada. Los ataques (aunque hay diferentes grados) producen convulsiones corporales, pérdida de coordinación y de conciencia. Suele tratarse con medicamentos anticonvulsivos, en muchos casos poco efectivos y siempre agresivos para el organismo (dolor crónico de cabeza, pérdida de pelo, impotencia... hasta psicosis). Gracias al cannabis, los propios enfermos pueden controlar y evitar sus ataques. Sin embargo, su uso no está recomendado para quienes sufran epilepsia sin convulsiones (caracterizada por la palidez de la piel). Hay casos de enfermos que combinan el cannabis con otras drogas anticolvusivas legalizadas y también quienes prefieren consumir solo cannabis. Esta es una de las enfermedades en las que la situación de ilegalidad de la planta ha perjudicado la investigación médica. No hay indicaciones: cada enfermo debe encontrar la dosis y la forma de aplicación más efectiva en su caso. Glaucoma Ocular Es una presión en el globo ocular causada por una obturación en los conductos por los que sale el humor acuoso, el fluido que usa el cuerpo para lubricar y mantener los ojos en buen estado. Al quedar éste retenido, presiona dentro del globo, con unos resultados que van desde el daño en el ojo a largo plazo hasta la ceguera (el 15% de los casos de ceguera son provocados por un glaucoma). Para desbloquear el ojo, la medicina recurre a los productos químicos (con perniciosos efectos secundarios que pueden dañar el hígado o los pulmones) o a las intervenciones quirúrgicas. El cannabis no desbloquea el ojo, sino que actúa de forma distinta. Constriñe los nervios para que el ojo segregue menos líquido y el líquido acumulado se redistribuye y absorbe. Además, dilata las mucosas que permiten el drenaje natural del ojo, favoreciendo así la circulación del humor aquoso. Infecciones de la piel y quemaduras La administración, por vía tópica, mediante lociones y pomadas de cannabis, de infecciones como las que se sufren en los oídos, eliminó dichos males. Además, se ha demostrado, que la aplicación tópica sobre quemaduras de segundo grado alivia el dolor e impidió las infecciones. Este campo de investigación es muy importante, en una época en la que muchas bacterias se han hecho inmunes a los antibióticos. Insomnio El cannabis se usa desde siempre como droga hipnótica (inductora del sueño). Más que el THC, es otra sustancia, el canabidiol, la responsable de este efecto. Como todos los consumidores por motivos lúdicos saben, el cáñamo facilita un sueño profundo y reponedor. Los hipnóticos que ofrece la industria farmacéutica desarrollan tolerancia, con ellos cabe la posibilidad de una sobredosis mortal, provocan efectos secundarios y algunos son incluso adictivos. Menstruación y dolores del parto El cannabis se conoce desde antiguo por sus propiedades para los dolores musculares que provoca la menstruación. La reina Victoria de Inglaterra, allá por el siglo XIX, consumía cáñamo para combatir los dolores de sus reglas, siendo una de las usuarias más famosas que se conocen en la Historia. Además ayuda con las nauseas que se sienten durante el embarazo (que en algunos casos extremos pueden llegar a ser un problema muy serio) y con los dolores del parto, dado su carácter analgésico y relajante. Migraña Alteración nerviosa repentina que provoca fuertes dolores de cabeza y alteraciones en el sentido de la vista que pueden provocar alucinaciones. Tradicionalmente, se utilizaban opiáceos para el tratamiento de estas dolencias, con el problema de la incapacidad para hacer una vida normal, algo que sí se tiene con dosis medicinales de marihuana. El cannabis funciona aliviando la enfermedad al estimular la producción de serotonina, que detiene el proceso nervioso que desencadena la migraña. Los pacientes suelen fumarla para dejar de consumir en cuanto notan que el dolor desaparece. Algunos autores sostienen que para combatir la migraña las hojas funcionan mejor que las flores o los cogollos. Los medicamentos químicos más modernos siguen las líneas de actuación del cáñamo y se centran en estimular la producción de serotonina. Paraplejia y tetraplejia Cuando se produce una lesión en la columna vertebral, el movimiento de las extremidades se ve afectado. Si la parálisis afecta a las piernas se llama paraplegía, si la lesión afecta a los brazos y el cuello es una tetraplegía. Estas afecciones no anulan el movimiento de las extremidades por completo, sino sólo su acción voluntaria. Los músculos se activan sin permiso de su dueño en la forma de espasmos dolorosos. El cannabis desentumece los músculos y alivia el dolor de los espasmos. Los medicamentos que se administran para el tratamiento suelen tener fuertes efectos secundarios e incluso producir infecciones. Síndromes de abstinencia El uso del cannabis para combatir dependencias se conoce desde hace siglos. En la actualidad se ha demostrado su utilidad para aliviar los efectos del síndrome de abstinencia a los adictos a drogas como el alcohol, los opiáceos o las benzodiapecinas. Síndromes varios Determinados males (Tinnitus, síndrome de la fatiga crónica, síndrome del miembro fantasma, etc.) pueden verse aliviados gracias al uso de cannabis rico en THC. Reumatismo Tipo de artritis producida por un mal funcionamiento del sistema inmunitario, que ataca al tejido conjuntivo del organismo. Funciona el mismo tratamiento que con la artritis y con el cáñamo los enfermos ganan movilidad y disminuyen o eliminan el dolor. SIDA La combinación de fármacos que se administra a los enfermos de SIDA resulta una terapia tremendamente agresiva para el organismo. Además de vómitos, algunos compuestos del tratamiento, como el AZT, pueden provocar problemas en el aparato digestivo y atacar los riñones del paciente. El cannabis ayuda a sobrellevar la terapia, estimulando el apetito, reduciendo los vómitos y aliviando los espasmos musculares, el dolor o la fatiga crónicos. Los pacientes que sufran de SIDA, teniendo en cuenta el debilitamiento que sufren en sus defensas, podrían optar por no fumar la yerba, dado el riesgo de sufrir enfermedades o infecciones en el aparato respiratorio. Trastornos psicológicos Aunque el cáñamo pueda ser recomendable para determinadas enfermedades (como la depresión), en principio es desaconsejable para otras como la esquizofrenia o la psicosis. En cualquier caso, quienes sufran trastornos psicológicos, deberían consultar con un psicólogo antes de consumir cannabis.



domingo, 23 de diciembre de 2012

JUSTICIEROS ANARQUISTAS


JUSTICIEROS ANARQUISTAS


La doctrina anarquista impone para su acción una sola limitación: la prohibición de causar perjuicio a otros seres humanos, y en el caso de que cualquier humano intente hacer daño a otros, todos los individuos bienintencionados tienen derecho a organizarse contra él. Muchos anarquistas han pasado a la historia como unos asesinos, tira bombas y siempre han estado perseguidos, es verdad que han habido anarquistas que se han cargado a gente, pero nunca o muy pocas veces se ha hablado del por qué de esas muertes.

¿Qué actitud, salvo el fanatismo, que no sea por el ideal, podría conducir a un hombre a entregar su vida?¿Puede un magnicidio cambiar el destino de la historia? ¿Es ético? ¿Es eficaz para la libertad y la justicia de los pueblos ejecutar a los tiranos? El anarquismo se ha dividido en algunos momentos en torno al uso de la violencia, pese a su lema:>Paz a los hombres, guerra a las instituciones<, las energías ácratas se destinan a la destrucción de las estructuras del poder para emancipar al hombre, pero también ha habido atentados.

En 1880, en las paginas del periódico Le Revolte, kropotkin proclama "La revuelta permanente mediante la palabra, el impreso, el puñal, el fusil, la dinamita..., todo lo que no sea legalidad es bueno para nosotros". De la propaganda por el hecho a los atentados individuales solo había un paso que no tardó en darse.
Si la defección de las masas obreras fue uno de los motivos que empujaron a los anarquistas al terrorismo, la " propaganda por el hecho" contribuyo a su vez y en cierta medida, a despertar a los trabajadores aletargados. Pero al mismo tiempo los trabajadores se decepcionaban del cretinismo parlamentario no se aproximaban al anarquismo por considerar que este prefería la revuelta aislada en perjuicio de la acción colectiva.

A partir del momento en que los sindicatos, mediante una lucha obscinada y realista, comenzaron a obtener resultados palpables, el anarquismo de violencia hizo cada vez menos adeptos. En todo caso significo el final de los atentados.

Figuras como la de Malatesta y Kropotkin, reconocieron su error. Este último afirmaba años despues- es preciso estar con el pueblo, quien ya no pide actos aislados, sino hombres de acción en sus filas- El retorno del anarquismo a la lucha de clases fructificaría en sus paginas más gloriosas, que aún estaban por venir.
Y como ya he dicho antes que muy pocas veces se habla de el por qué algunos anarquistas han matado a gente, voy a poner el ejemplo de tres de ellos a los que llamaré "Justicieros anarquistas", aunque tambien sé que el papel de justiciero no es tampoco el propio de un anarquista.



MIGUELE ANGIOLILLO



Tres biografías se cruzan en el destino: la de un anarquista italiano, la de un independentista portorriqueño y la de un conservador y presidente del gobierno español de la época. Son también tres intereses diferentes que a veces coinciden. El imperio español todavía conserva, con una política represiva, sus últimas colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas (no son en realidad las últimas, España mantiene todavía algunas en África, que ha ido perdiendo a lo largo del siglo xx). La situación en el interior de la Península es de gran tensión. El movimiento obrero es perseguido y reprimido, especialmente el anarquista. El Castillo de Montjuich es el escenario donde cientos de hombres y mujeres son torturados, acusados de crímenes que nunca cometieron. Cánovas del Castillo gobierna con puño de hierro para tratar de dominar la situación.

Angiolillo, un anarquista de origen italiano exiliado a Francia y a Inglaterra, escucha de boca de los anarquistas españoles deportados las torturas y mutilaciones que sufrieron los compañeros en Montjuich por las autoridades españolas, y toma la decisión de dar respuesta a tamañas barbaridades. Después de estudiar la situación, decide ejecutar al máximo responsable, el por entonces presidente del gobierno Antonio Cánovas del Castillo. Aunque hay dudas y lagunas en la historia, parece que el independentista portorriqueño, el doctor Betances, que por entonces residía en su exilio francés, tuvo algunas entrevistas con Angiolillo. Con la muerte de Cánovas se daba respuesta a las atrocidades cometidas con los anarquistas, y los independentistas podían, con más posibilidades, conseguir emanciparse del dominio imperial.

anarcoefemerides.balearweb.net
... Sant Sebastià (País Basc), l'anarquista italiàMichele Angiolillo mata ...

http://www.youtube.com/channel/UCptgIuDnvn7-xvuyNYcGrFw/videos


Algunos españoles eran partidarios de la independencia de las colonias. El federalista Pi y Margall fue un destacado defensor de esta postura y los periódicos del entorno libertario de la época defendían la justa causa de los oprimidos. El gobierno, por el contrario, estaba dispuesto para la guerra y envió a la isla de Cuba un contingente de militares españoles hasta entonces desconocido. Los anarquistas que vivían en las colonias tenían sus dudas y diferencias con los independentistas porque veían en su intenso nacionalismo la posibilidad de que estos suplantaran la tiranía que gobernaba desde la Península; además de que en el mundo libertario, si bien se ha luchado siempre contra las injusticias, vengan de donde vengan, o sean del signo que sean, nunca se vieron bien las fronteras (mi patria, el mundo; mi familia, la humanidad). También eran conscientes, por otra parte, del interés de Estados Unidos por suplantar a España en sus funciones. Cuba y Puerto Rico, al fin y al cabo, están a pocas millas de sus costas. Frank Fernández también perfila las relaciones entre un imperio en decadencia (el español) con otro en expansión, el americano (Estados Unidos).

http://forohistoria.creatuforo.com/-temas648.html

El día 8 de agosto de 1897, en el balneario de Santa Águeda (Guipúzcoa), durante su descanso veraniego, Cánovas del Castillo es abatido por tres tiros que le dispara Michele Angiolillo. Durante días, el anarquista italiano, que se hizo pasar por periodista para no levantar sospechas, se cruza con Cánovas, a quien saluda cortésmente en la dependencias del balneario. El día de los disparos, el político y gobernante español se encontraba solo. Su mujer, al oír las detonaciones, acudió en su socorro e increpó a Angiolillo, que le contestó: «A usted la respeto porque es una señora honrada; pero he cumplido con mi deber y estoy tranquilo. He vengado a mis hermanos de Montjuich.» Acto seguido, y con su pistola aún cargada, se entregó a las autoridades. Unos días después del magnicidio, el día 20 de agosto, tras un proceso militar sumarísimo, era ejecutado a garrote vil.

http://www.vadehistoria.com/marruecos/war80.htm

«Para acabar con la insurrección en Cuba sólo hacen falta tres balas, una para Martí, otra para Maceo y otra para Gómez», sentenciaba Cánovas. El destino hizo que esas tres balas las recibiera en sus propias carnes. Aunque no siempre quien a hierro mata a hierro termina, el político español murió de tres balazos directos, cercanos y certeros. Muchas fueron las víctimas de la política imperialista, sanguinaria y autoritaria de Cánovas del Castillo, pero esto no ha impedido (¿quizás sea la razón?) que muchas calles y una fundación lleven su nombre, que en las plazas se coloquen estatuas con sus efigies... Para hombres como Michele Angiolillo, pocas páginas de la Historia, pocos estudios biográficos que analicen las razones por las que un hombre se ofrece a entregar la vida al realizar un magnicidio...

http://philippineamericanwar.webs.com/background.htm


http://hilobrow.com/2009/08/12/the-anarcho-symbolists/




LEÓN CZOLGOSZ





León Czolgosz era hijo de emigrantes polacos y nació en Detroit, Estados Unidos, en 1873.En 1881 su familia se trasladó a Cleveland, Ohío. En esta ciudad Czolgosz trabajó en una fábrica por 10 dólares mensuales. En 1893 se produjo una huelga en la fábrica, de la que posiblemente León fuera uno de sus instigadores, ya que volvió al trabajo poco después con el nombre falso de Fred C. Nieman. En 1886 se relacionó con grupos socialistas de Cleveland. En Chicago entra en contacto con anarquistas. El 14 de septiembre de 1901 ,el presidente de EEUU William Mc Kinley es asesinado por León mientras daba un discurso.



He cumplido con mi deber. El presidente era enemigo de los buenos trabajadores. Recorría el país diciendo que la propiedad reinaba en todas partes. Es un embustero. Creo que no debemos tener dirigentes. Matarlos es justo. Soy anarquista. No creo en el matrimonio sino en el amor libre", señaló. El presidente de EEUU murió el 14 de septiembre de 1901. La ineptitud de los médicos contribuyó al desenlace. Sólo fueron capaces de encontrar una de las dos balas que tenía alojadas en su cuerpo. La bala que no pudieron extraer quedó alojada detrás del estómago, causándole una gangrena fulminante.

Inmediatamente se señaló a la dirigente anarquista Emma Golman como instigadora del asesinato y comenzó una campaña de detenciones y represión contra el movimiento anarquista. Czolgosz fue brutalmente torturado.



 Cuando se presentó frente al Tribunal Supremo del estado de Nueva York era llevado a rastras por dos policías. Tenía la cabeza vendada y la cara hinchada. Intentó declararse culpable, pero no se lo permitieron. El proceso duró 8 horas y 25 minutos. Los abogados designados de oficio se excusaron por asumir la defensa del asesino del Presidente. El veredicto fue pena de muerte.


http://www.tumblr.com/tagged/leon-czolgosz




Fue ejecutado el 29 de octubre de 1901 en la silla eléctrica. Mientras le sujetaban a la silla y cortaban una de las perneras del pantalón, León dijo: "No lamento nada. He matado al presidente porque era un enemigo de la clase trabajadora."



Czolgosz fue abandonado por sus compatriotas anarquistas, nadie de habla inglesa quiso participar en mitin alguno para discutir el "Attentat" de León. Los únicos que lo apoyaron fueron los anarquistas latinos, italianos, españoles y franceses, que interpretaron su acto como resultado directo del "imperialismo y la reacción" creciente en América.

"León Czolgosz y otros hombres de su clase, lejos de ser depravadas criaturas de bajos instintos, son en realidad seres supersensibles incapaces de resistir las grandes presiones sociales. Esto les lleva a expresarse de forma violenta, incluso con el sacrificio de sus propias vidas, porque no pueden ser testigos indolentes de la miseria y el sufrimiento de su prójimo. Por tales actos se debe culpar a aquellos que son responsables de las injusticias y la inhumanidad que domina el mundo"

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http://www.ttscc.com/catalog/leon-czolgosz-shot-glass/



KURT GUSTAV WILCKENS


http://ahaztuak1936-1977.blogspot.com.es/2011/03/si-matar-al-tirano-articulo-de-osvaldo.html


¿Quién fue Kurt Gustav Wilckens? El obrero alemán que, en enero de 1923, ...
ahaztuak1936-1977.blogspot.com


Esta es la historia de Kurt Gustav Wilckens, anarquista. Hijo de August Wilckens y Johanna Harms. Nació un 3 de noviembre de 1886 en Bramstedt, distrito de Segeberg, provincia de Schlegwig-Holstein, en lo que fue la Alemania del Norte lindando con Dinamarca. Aquel hombre, alto, de cabellos rubios, ojos color azul claro, y frente ancha, había estudiado jardinería, e ingresado en 1906 durante dos años, al servicio militar en la primera compañía del Garde-Schutzen-Bataillons prusiano. Luego en 1910, al viajar a los Estados Unidos para perfeccionarse en su oficio, conoce, trabajando junto a sus compañeros de aventuras en las cosechas, las ideas libertarias, principalmente estudian las de Leon Tolstoi.


http://alt-bramstedt.de/Inhalt/KurtWilckens/kurtwilckens.htm


Antes de arribar a Buenos Aires el 29 de septiembre de 1920, Wilckens tiene un primer conflicto con los organismos represivos de Estados Unidos. En una fabrica de pescados, en donde él trabajaba, dirigió una acción realmente curiosa. Se envasaban pescados en escabeche y en conserva, pero había dos calidades de mercancía: los mejores iban a parar en envases de lujo a los almacenes de la burguesía, y el resto se colocaban en envases baratos para venderlos en barrios obreros. El mismo convenció a sus compañeros de fabrica y procedieron al revés: pusieron las mejores partes en los envases baratos y las destinaron a los barrios obreros. El alemán, fue expulsado y se fue a trabajar a las minas de carbón.

Desde 1916 enfrenta una seguidilla de huelgas, que posteriormente le costaran la deportación a su país natal el 27 de marzo de 1920. Al llegar nuevamente a Alemania, se pone en contacto con sus compañeros de ideas en Hamburgo, donde se entera que en la Argentina existe un ferviente movimiento obrero libertario.
Trabajo en las quintas frutales de Cipolletti, en Rió Negro, y luego como estibador donde tomo contacto con los trabajadores rurales y sus organizaciones obreras.

Ya en 1922, llegaban a Buenos Aires las noticias de lo que estaba sucediendo con las matanzas en la Patagonia: Wilckens seguirá con intensas expectativas el movimiento patagonico; apenas conocía el español pero se esforzaba por interpretar las noticias de la expedición del 10 de Caballería a cargo del Tte. Cnel. Héctor Benigno Varela.

El anarquista era corresponsal de dos periódicos alemanes: Alarm de Hamburgo (órgano oficial de la Federación Libertaria Anarquista y de las Comunidades Libertarias de trabajadores de Alemania) y Der Syndicalist de Berlín, correspondiente a la Unión de Trabajadores Libertarios de Alemania (anarco-sindicalista). Los informes sobre el fusilamiento de los trabajadores rurales patagónicos lo conmocionaron. La idea de los sufrimientos de esos pobres peones lo atormentaba. El había conocido al trabajador patagónico cuando estuvo en Rió Negro y en villa Iris, en el sur bonaerense. Los amaba entrañablemente por su sentido de la amistad, por su hospitalidad, por su humildad y sus pocas palabras. La injusticia que se engendraba en el fusilamiento de esos hombres de campo por profesar ideas libertarias, (además de que él comprendía de que solo querían el bien de la humanidad), determinaría definitiva y sentencialmente su accionar posterior.
Los obreros de Santa Cruz merecían justicia.
Esa particular idea a la que los anarquistas llaman "justicia proletaria" comenzó a girarle en su cabeza. Suprimir a Varela, aquel militar responsable de los fusilamientos de 1922 de los 1.500 obreros patagónicos bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen, lo seducía desde hacia tiempo.



Cuando sus compañeros de cuarto estuvieron de viaje, pudo despistar a la policía acerca de su domicilio. Hasta los propios amigos pensaban que se había marchado a México o a Estados Unidos; pero la realidad era que el alemán estaba preparando, en silencio, el atentado, para que ningún otro compañero pueda salir perjudicado.

Andrés Vázquez Paredes, vinculado a los grupos expropiadores, será el que le dará el explosivo. Es evidente que Wilckens para llevar a la practica su atentado tomo contacto con estos grupos, que por ese entonces operaban dentro del anarquismo: él no tenia idea de como se fabricaba una bomba. A pesar de su formación tolstoiana y pacifista, comprendía a los compañeros mas violentos que no podían soportar la violencia de los patrones y gobiernos.


Entonces llego el momento. Alrededor de las 7 de la mañana del 25 de enero de 1923, Varela salió de su domicilio de la calle Fitz Roy y se encontró encarnada en el firme rostro de Wilckens, a la ferviente furia de los 1.500 obreros patagónicos asesinados bajo su mando. Diecisiete heridas graves: doce producidas por la bomba y cinco balazos en la parte superior del cuerpo, sentenciaron los médicos legalistas Klappernbach y del Solar. Al alemán no le tembló la mano, pero en su camino paso lo imprevisto: una niña se cruzo entre el "fusilador fusilado" y él. Se llamaba Maria Antonia Palazzo, de 10 años de edad. La actitud de cubrirla con su propio cuerpo para que no recibiera ninguna esquirla lo había perdido: las heridas recibidas en las piernas le impidieron la huida. Cuando noto que tenia huesos quebrados en las piernas vio que cualquier intento de escapar resultaría en vano y no resistió.



Ahora estaba allí, en la comisaría, en lo peor. Allí, indefenso, frente a los que querían y exigían saberlo todo: "Fui yo solo. Único autor. Yo fabrique la bomba sin ayuda. Acto individual.", explico Wilckens, a lo que unos meses mas tarde agregará en una carta fechada el 21 de mayo de 1923; "No fue venganza; yo no vi en Varela al insignificante oficial. No, él era todo en la Patagonia: gobierno, juez, verdugo y sepulturero. Intente herir en él al ídolo desnudo de un sistema criminal. Pero la venganza es indigna de un anarquista!!. El mañana, nuestro mañana, no afirma rencillas, ni crímenes, ni mentiras; afirma vida, amor, ciencia, trabajemos para apresurar ese día".

sábado, 8 de diciembre de 2012

Sucesos de Casas Viejas.


El 12 de enero de 1933, Casas Viejas. La Guardia de Asalto, al mando del capitán Rojas, sofoca una rebelión anarquista y después detiene a 14 campesinos y los fusila. Los rematan con un tiro en la cabeza. Un año después, el 22 de mayo de 1934, ante un jurado en la Audiencia Provincial de Cádiz, el capitán Rojas, acusado del asesinato de los 14 campesinos, está respondiendo a las preguntas del fiscal. Entonces llega el momento crucial de los hechos. ¿Y qué ocurrió cuando llegaron con los detenidos a la corraleta de la choza de Seisdedos?

http://www.memorialibertaria.org/IMG/pdf/El_caso_Casas_Viejas.pdf



SUCESOS DE CASAS VIEJAS

Los sucesos de Casas Viejas es el nombre con el que han pasado a la historia los episodios que tuvieron lugar entre el 10 y el 12 de enero de 1933 en la pequeña localidad de Casas Viejas, en la provincia de Cádiz, y que constituyen uno de los hechos más trágicos de la Segunda República española. Abrió una enorme crisis política en el primer bienio de la República y fue el inicio de la pérdida de apoyos políticos y sociales que conduciría meses después a la caída del gobierno republicano-socialista de Manuel Azaña.

http://es.wikipedia.org/wiki/Sucesos_de_Casas_Viejas



Película anarquista Casas Viejas Jose Luís López del Rio 1983 1/2



Campos de concentración aliados para alemanes.


Los campos de la muerte de Eisenhower: El último secreto sucio de la II Guerra Mundial.

Imagen: Campo de concentración norteamericano.

James BACKE
Llámelo crueldad, llámelo represalias, llámelo una política de hostil negligencia: un millón de alemanes capturados como prisioneros por los ejércitos de Eisenhower murieron en cautiverio después de rendirse.
En la Primavera de 1945, el III Reich de Adolf Hittler estaba a punto del colapso, atrapado entre el Ejército Rojo avanzando desde el este hacia Berlín y los ejércitos norteamericanos, británicos y canadienses, bajo el comando total del General Dwight David Eisenhower, moviéndose desde el oeste a lo largo del río Rhin. Desde el desembarco del día D en Normandía, el pasado junio, los aliados occidentales habían recapturado Francia y los Países Bajos y algunos Comandantes de la Wehrmacht estaban tratando de negociar las rendiciones locales. Otras unidades, sin embargo, continuaban obedeciendo las órdenes de Hitler de luchar hasta el último hombre. La mayoría de los sistemas, incluyendo el transporte, habían colapsado y los civiles huían en pánico, de los rusos que avanzaban a lo largo.
  
Hambrientos y atemorizados, yaciendo en terrenos de cultivos, a 15 metros de nosotros, esperando el momento apropiado para saltar con sus manos alzadas“: Así es como el Capitán H. F. McCullough del 2º Regimiento anti-tanques de la 2ª División Canadiense, describe el caos de la rendición alemana al final de la Segunda Guerra Mundial.
En un día y medio, de acuerdo con el Mariscal de Campo Bernard Montgomery, 500.000 alemanes se rindieron a su 21º Grupo de Ejército en el norte de Alemania. Poco después del día V-E – el 8 de mayo de 1945- los británicos y canadienses capturaron a más de dos millones de alemanes. Virtualmente casi nada del tratamiento que les fue dado, sobrevive en los archivos en Ottawa o en Londres, sólo algunas escasas evidencias del Comité Internacional de la Cruz Roja, los ejércitos involucrados y los relatos de los prisioneros mismos que indican que la mayoría continuaron con buena salud. En todo caso, la mayoría fueron pronto liberados y enviados a casa, o fueron transferidos a Francia para ayudar en el trabajo de reconstrucción de post-guerra. (El ejército francés había capturado poco menos de 300.000 prisioneros.)
Tal como los británicos y canadienses, los norteamericanos se enfrentaron con un sorprendente número de soldados alemanes rendidos. La cuenta final de prisioneros capturados por el ejército norteamericano en Europa (excluyendo Italia y el Norte de África) fue de 5,25 millones. Pero los norteamericanos respondieron en forma diferente.
Entre los primeros cautivos en manos de EEUU había uno, el Cabo Helmut Liebich, que había trabajado en un grupo anti-aéreo experimental en Peenemunde en el Báltico. Liebich fue capturado por los norteamericanos el 17 de abril, cerca de Gotha en el centro de Alemania. Cuarenta y dos años después, recuerda perfectamente que no habían tiendas de campaña en el Campo Gotha, tan sólo un cerco de alambres de púas alrededor de un campo que pronto se transformó en un barrial.
Los prisioneros recibían una pequeña ración de alimentos el primer día, pero fue reducida a la mitad. Para obtener la ración fueron forzados correr una manga. Agachados debían correr entre los guardias norteamericanos, que les golpeaban con palos mientras se movían hacia el alimento. El 17 de abril, fueron transferidos al campo norteamericano Heidesheim más hacia el oeste, donde no hubo alimentos durante días; luego muy pocos.
   Al aire libre, hambrientos y sedientos los hombres comenzaron a morir. Liebich vio sacar a entre 10 y 30 cuerpos cada día desde su sección, la “B”, que al principio tenía alrededor de 5200 hombres. Vio a un prisionero golpear a otro hasta la muerte para obtener su pequeño trozo de pan. Una noche, mientras llovía, Liebich vio a los costados del agujero donde estaban refugiados, agujeros cavados en la blanda tierra arenosa, colapsar sobre los hombres que estaban muy débiles para luchar por salir. Se ahogaban antes de lograr sacarlos. Liebich se sienta y comienza a llorar: 
Me es muy difícil creer que los hombres puedan ser tan crueles unos con otros
El tifus estalló en el Campo Heidesheim aproximadamente desde principios de mayo. Cinco días después del día V-E, el 13 de mayo, Liebich fue transferido a otro campo norteamericano de prisioneros, a Bingen Rüdesheim en Rhineland cerca de Bad Kreusnach, donde se le dijo que había una gran cantidad de prisioneros, algo así como entre 200.000 y 400.000, todos ellos sin algo para cobijarse, sin alimentos, sin agua, ni medicinas o suficiente espacio.
   Pronto se sintió enfermo con disentería y tifus. Fue transferido nuevamente, semi inconsciente y delirando, en carros de ferrocarril sin techos hacia el nororiente bajando el Rhine, con un desvío a través de Holanda, donde los holandeses se apostaban sobre los puentes para lanzar piedras sobre las cabezas de los prisioneros. A veces los guardias norteamericanos disparaban tiros de advertencia hacia los holandeses para mantenerlos alejados, A veces no.
   Después de 3 noches, sus compañeros prisioneros le ayudaron tambaleante, a ingresar al enorme campo en el Rheinberg, cerca de la frontera con Holanda, nuevamente sin protección ni alimentos. Cuando llegó una pequeña cantidad de alimento, estaba descompuesto. En ninguno de los cuatro campos vio Liebich protección alguna para los prisioneros.
   La tasa de muertes en los Campos norteamericanos en el Rhineland en ese momento, de acuerdo con los datos de sobrevida de una encuesta médica, fue del 30 por ciento al año; la tasa normal de muertes de la población civil en 1945, estaba entre el 1 y el 2 por ciento.
   Un día en junio, a través de sus alucinaciones por la fiebre que le consumía, Liebich vio a los “Tommies” que llegaban al Campo, Los británicos se hacían cargo del Campo Rheinberg y eso probablemente salvó su vida. En ese momento, Liebich que mide 1,75 mts. pesaba 43 Kg. De acuerdo con las historias referidas por otros ex prisioneros del Campo de Rheinberg, el último acto de los norteamericanos, antes que los británicos tomaran el control del Campo, fue aplanar con buldózer una sección del campo mientras aún había hombres vivos en los agujeros que habían cavado en la tierra.
Eisenhower mismo firmó la solicitud para crear una categoría de prisioneros que no era cubierta por la Convención de Ginebra.
   Bajo la Convención de Ginebra, tres derechos fundamentales están garantizados para los prisioneros de guerra, (a) que serán alimentados y cobijados en la misma forma que las tropas de base o de reserva de las Fuerzas que capturan, (b) que podrán enviar y recibir cartas y (c) que serán visitados por delegados del Comité de la Cruz Roja Internacional quienes reportarán en secreto, acerca del trato que reciben a un Poder de Protección. (En el caso de Alemania, como el gobierno se desintegró en las etapas finales de la guerra, Suiza había sido designada como Poder Protector)
   De hecho, a los prisioneros alemanes capturados por el ejército norteamericano a fines de la Segunda Guerra Mundial, se les negaron estos y la mayoría de los otros derechos, a través de una serie de decisiones y directivas específicas, que se originaban principalmente desde Cuartel Central del Ejército norteamericano o SHAEF –Cuartel Central Supremo de las Fuerzas Aliadas Expedicionarias.
   El general Dwight Eisenhower era el Supremo Comando de SHAEF – de todos los ejércitos al noroeste de Europa y el Comandante General de las Fuerzas norteamericanas en el teatro europeo. Estaba sujeto al Staff Combinado de Jefes (CCS) de Bretaña y EEUU, a la Junta del Staff de Jefes (JCS), y a las políticas del Gobierno norteamericano, pero en ausencia de directivas explícitas –de lo contrario o de otra forma- la responsabilidad última para el trato dado a los prisioneros alemanes en manos norteamericanas, yacían en él.
   “Dios, cómo odio a los alemanes” escribió Eisenhower a su mujer, Marnie, en septiembre de 1944. Antes, en frente del embajador británico en Washington, había dicho que todos, los 3.500 aproximadamente, de los oficiales del Staff de Generales alemanes deberían ser 
exterminados”.
   En marzo de 1945, un mensaje al Staff Combinado de Jefes e iniciado por Eisenhower recomendaba la creación de un nuevo tipo de prisioneros -Fuerzas Enemigas Desarmadas, o DEF -quienes a diferencia de los prisioneros de Guerra, definidos por la Convención de Ginebra, no serían alimentados por el ejército después de la rendición de Alemania.
   Esto era una directa violación de la Convención de Ginebra. El mensaje datado el 10 de Marzo, argüía en parte: “El compromiso adicional de manutención que conlleva el declarar a las Fuerzas armadas alemanas, Prisioneros de Guerra (sic) haría necesaria provisiones de raciones en una escala igual a las tropas de base, lo que podría estar más allá de la capacidad de los Aliados, incluso si todas las fuentes alemanas fueran usadas.” Finaliza: “Se solicita su aprobación, ya existen planes preparados sobre esta base.”
   El 26 de Abril de 1945, la combinación de Jefes aprueba el Status DEF, solamente para los Prisioneros de Guerra alemanes en manos de los norteamericanos: Los miembros británicos habían rehusado adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros. La Combinación de Jefes estipuló que el status de las tropas alemanas desarmadas sería mantenido en secreto. En ese momento, el general del Cuartel Central de Eisenhower en el SHAEF, el General Robert Littlejohn, había ya reducido dos veces las raciones de los prisioneros y un mensaje del SHAEF firmado “Eisenhower” había informado al General George Marshall, Jefe de Staff del Ejército de EEUU, que los corrales para los prisioneros “no tendrán refugios, o techo u otros acomodos“.
   Las provisiones no eran un problema, había material suficiente acumulado en Europa para construir locaciones de Campos de Prisioneros. El ayudante especial de Eisenhower, el General Everett Hughes, había visitado los enormes almacenes de provisiones en Nápoles y Marsella e informado: Existe más stock del que podamos llegar a usar. Puesto en línea hasta donde la vista puede alcanzar. Los alimentos no habían sido un problema, más bien, en Estados Unidos la sobreproducción de trigo y maíz eran las mayores de toda la historia, y existía un record de cultivos de papas. El ejército mismo tenía tanto alimento de reserva, que un almacén totalmente cargado fue sacado por accidente de las listas de vituallas en Inglaterra y no se dieron cuenta hasta 3 meses después. Además, el Comité Internacional de la Cruz Roja tenía más de 100.000 toneladas de alimento en almacenes en Suiza. Cuando la Cruz Roja intentó enviar dos trenes cargados con alimentos al sector norteamericano de Alemania, oficiales del Ejército norteamericano hicieron volver los trenes, diciendo que sus almacenes ya estaban sobresaturados de alimentos de la Cruz Roja, alimento que ellos jamás distribuyeron.
   Sin embargo, fue a través de la provisión de alimentos que la política de aniquilación fue llevada a cabo. Agua, alimentos, tiendas de campaña, espacio, medicinas, – todo lo necesario para los prisioneros fue fatalmente negado. En el Campo Rheinberg, donde el cabo Liebich, arribaría a mediados de mayo, con tremores por la disentería y el tifus, no tenía algo de alimentos el 17 de abril cuando fue inaugurado. Tal como en los otros Campos, en las “praderas de Rhine”, abiertos por los norteamericanos a mediados de abril, allí no había torres de vigilancia, tiendas de campaña,edificios, edificación para cocinar, agua, letrinas o alimentos.
  
   George Weiss, un mecánico de tanques que ahora vive en Toronto, recuerda el Campo donde estuvo junto al Rhine: Toda la noche teníamos que estar sentados uno contra otros. Pero la falta de agua era la cosa peor de todas. Durante tres día y medio no tuvimos nada de agua, Teníamos que beber nuestra orina….”
   El soldado Heinz T. (su nombre se mantiene en reserva ante su solicitud) había cumplido justo 18 años en el hospital, cuando los norteamericanos entraron en su sala el 18 de abril, él y sus compañeros heridos fueron sacados del hospital y llevados al Campo en Bad Kreuznach en el Rhineland, donde ya se encontraban varios cientos de miles de prisioneros. Heiz llevaba solamente un pantalón corto, zapatos y una camisa.
   Heinz estaba lejos de ser el más joven en el campo, Había niños de 6 años entre los prisioneros, así como mujeres embarazadas y hombres de más de 60 años. Al comienzo cuando los árboles comenzaron a crecer en el campo, algunos lograron cortar sus ramas para hacer fuego, Los guardias ordenaron apagar el fuego. En muchos lugares estaba prohibido cavar agujeros en el suelo para hacer refugios. 
Todo lo que teníamos para comer era el pasto“. Recuerda Heiz.
   Charles von Luttichau estaba convaleciente cuando decidió entregarse voluntariamente a las tropas norteamericanas que estaban cerca de su casa. Fue llevado al Campo Kripp, en el Rhine cerca de Remagen.
   Fuimos mantenidos en hacinadas prisiones de alambres de púas, al aire libre, con escasos alimentos, recordaba recientemente. “Más de la mitad del tiempo no tuvimos alimentos, el resto del tiempo teníamos una pequeña ración K. Pude ver desde el encierro que nos estaban dando una décima parte de lo que le entregaban a sus propios hombres…Le reclamé al Comandante norteamericano del Campo que estaban violando la Convención de Ginebra, pero simplemente me dijo: ¡Olvide la Convención, ustedes no tienen ningún derecho!
   “Las letrinas eran sólo una tabla sobre una zanja junto al cerco de alambre de púas. Por las enfermedades, los hombres tenían que defecar en el suelo. Pronto muchos de nosotros estábamos demasiado débiles para sacarnos los calzoncillos. Así nuestra ropa estaba infectada, y así estaba también el barro donde caminábamos, nos sentábamos o nos acostábamos. Es esas condiciones nuestros hombres muy pronto, dentro de pocos días, hombres que habían ingresado sanos al Campo estaban muertos. Vi a nuestros hombres llevar muchos cuerpos a la entrada del Campo donde eran apiñados arriba de un camión que se los llevaba“.
La madre de Luttichau era norteamericana y él posteriormente emigró a Washington D.C., donde llegó a ser historiador y escribió una historia militar para el ejército norteamericano.Estuvo en el Campo Kripp cerca de tres meses.
Wolfang Iff, que estuvo prisionero en Rheinberg y aún vive en Alemania, informa que, en su sección de aproximadamente 10.0000 prisioneros, se sacaban de 30 a 40 cuerpos cada día. Como miembro del equipo de enterradores, Iff dice que ayudaba a sacar los cuerpos del espacio cercado hasta la entrada del Campo, donde los cuerpos eran llevados en carretillas hasta grandes garages de fierro. Allí Iff y su grupo le sacaban la ropa a los cuerpos, partían en dos sus medallas de identificación, ponían los cuerpos en hileras de 15 a 20 hombre, aplicaban 10 paladas de pegamento rápido sobre cada hilera de cuerpos hasta que alcanzaban un metro de alto, ponían los efectos personales en una bolsa que entregaban a los norteamericanos y luego se iban.
   Algunos de los cuerpos habían muerto de gangrena como consecuencia del congelamiento (fue una lluviosa y fría primavera anormal ese año). Una docena o más estaban tan débiles para sostenerse en las tablas sobre la zanja de las letrinas que habían caído allí y se habían ahogado.
Los campos de prisioneros de guerra a lo largo del Rhin marcan el éxito final del avance al interior de Alemania. Los oficiales del ejército norteamericano capturaron 5,25 millones de prisioneros.
   Las condiciones en los Campos norteamericanos a lo largo del Rhine a finales de abril fueron observadas por dos coroneles del Cuerpo Médico del Ejército norteamericano, James Mason y Charles Beasley, quienes escribieron en un informe publicado en 1950: “
El 4 de mayo de 1945, los primeros prisioneros de Guerra alemanes fueron transferidos al status DEF [hoy los sionistas usan el status de ‘Combatiente Enemigo para justificar Guantánamo’]. El mismo día el Departamento de Guerra de EEUU prohibió toda la correspondencia desde y hacia los Prisioneros. (Cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja sugirió un plan para considerar el fin de la Guerra en una semana, una orden del SHAEF firmada “Eisenhower” los anuló el 15 de mayo.
Ese mismo día, de acuerdo con una minuta de una reunión, el General Eisenhower y el Primer Ministro Churchill hablaron acerca de la reducción de las raciones de los Prisioneros. Churchill pidió un acuerdo en la cantidad de ración para los prisioneros, porque el quería anunciar pronto un recorte en las raciones británicas de carne y quería estar seguro que los Prisioneros “podrían ser alimentados con esos suministros que nos podríamos perfectamente ahorrar. Eisenhower replicó que él ya había “prestado a esa materia una atención considerable, pero que estaba pensando revisar todo este asunto para ver “si era o no posible una reducción aún mayor. Le dijo a Churchill que los prisioneros de Guerra estaban recibiendo 2150 calorías diarias (El Cuerpo Médico del ejército de EEUU ha obtenido que 2.200 calorías diarias es el mínimo absoluto para el nivel de subsistencia de adultos sedentarios viviendo bajo techo en un refugio. Las tropas norteamericanas eran provistas de 4.000 calorías diarias). Lo que no le dijo a Churchill fue que el ejército ya no estaba alimentando a los DEF, (Fuerzas enemigas desarmadas), o los estaba alimentando con mucho menos que aquello que recibían el status de-Prisioneros-de- Guerra.
Las raciones fueron prontamente reducidas después de esto: una reducción directa fue grabada en los informes del Cuartel Central. Pero las reducciones indirectas también fueron llevándose a cabo. Una de estas, fueron las extraordinarias diferencias entre el número de prisioneros en las listas de raciones y el conteo oficial “a mano”, y entre el conteo oficial “a mano” y el número real de prisioneros en los Campos.
El meticuloso General Lee estaba tan abrumado acerca de la s discrepancias que envió un cable desafiante desde su Cuartel Central en París al Cuartel Central del SHAEF en Frankfurt: “Este Cuartel Central está teniendo considerables dificultades en establecer una base adecuada para requerir raciones para los Prisioneros de Guerra actualmente mantenidos en el teatro…..En respuesta a interrogantes de este Cuartel Central…… Varios declaraciones difieren del número de hombres en nuevos campos o implica alguna nueva organización para obtener raciones de la población civil alemana para ellos“. Los hombres están donde estaban. Todo lo que sucedió fue eso, por el ruido de una máquina de escribir, su escaso y poco alimento del ejército de EEUU fue detenido.
  El efecto de una política arreglada entre libros de contabilidad y transportada entre guiños y movidas de cabezas -sin órdenes escritas- primero mistificó, luego frustró y finalmente cansó a los oficiales de rango medio que eran los responsables de los Prisioneros de Guerra.
   Un coronel en el Cuartel Central de la sección de unidades de combate avanzada norteamericana escribió una petición personal al General Robert Littlejohn del Cuartel Central el 27 de abril; 
Aparte de la 750 toneladas recibidas del 15º Ejército, no se ha recibido subsistencia y tampoco la espero recibir. Las deseables raciones de Clase II y IV han sido totalmente debido al sufrimiento del ejército, sobre la petición personal y ha sido insignificante en relación a la demanda que ha sido puesta sobre nosotros por la influencia de los Prisioneros de Guerra“.
   Los rumores acerca de las condiciones en los Campos corrieron a través del ejército norteamericano, Muchacho, esos Campos fueron una mala noticia dijo Benedict K. Zobrist, un Sargento técnico en el Cuerpo médico. Fuimos advertidos de mantenernos tan alejados como fuese posible. En mayo y a principios de junio un grupo de médicos del Cuerpo Médico del Ejército de EEUU hizo una encuesta en algunos Campos del Rhineland, que mantenían más de 80.000 Prisioneros de Guerra alemanes. Su informe está perdido de la sección correspondiente en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, pero dos fuentes secundarias reproducen parte de lo encontrado. Los tres mayores asesinos fueron las diarreas y la disentería (tratadas como una categoría), las enfermedades cardíacas y la neumonía. Pero al buscar la terminología médica, los doctores también apuntaron a las muertes por “falta de alimentos y agotamiento total y sus datos revelan un índice de muertes 80 veces más alto que las normas en tiempos de paz.
Sólo el 9,7% de los Prisioneros habían muerto por causas claramente asociadas a la falta de alimentos, tal como extrema desnutrición, deshidratación y “agotamiento“. Pero las otras enfermedades, directamente atribuibles a la exposición a un hacinamiento, suciedad extrema y la falta de medidas sanitarias fueron indudablemente exacerbadas por el estado agónico. Tal como el informe hace notar, “Contagio, hacinamiento en las jaulas y la falta de alimentos y lugares de sanidad todos ellos contribuyeron a este índice excesivo de muertes. Los datos, debe recordarse, fueron tomados de los campos de Prisioneros de Guerra no de los Campos DEF (Fuerzas Enemigas Desarmadas).
A finales de mayo, habían muerto más personas en los campos norteamericanos que morirían con el estallido de la Bomba Atómica en Hiroshima.
El 4 de junio de 1945, un cable firmado “Eisenhower” decía a Washington que era urgente reducir el número de prisioneros, que a la primera oportunidad había que deshacerse de toda clase de prisioneros que no fueran aptos para ser requeridos por los aliados. Es difícil de comprender a qué incitaba este cable. No hay ninguna razón para esto, y es evidente en el masivo tráfico de cables que sobrevivieron el período en los archivos de Londres, Washington, y Abilene Kansas. Y está muy lejos de ordenar a Eisenhower de capturar o mantener prisioneros. El mensaje de la Combinación de Jefes del 26 de abril, le ordenó no capturar más prisioneros después del Día V-E, incluso para trabajos. Sin embargo más de dos millones de DEF fueron encerrados después del 8 de mayo. Durante junio, Alemania fue dividida en zonas de ocupación y en julio de 1945 SHAEF fue desmantelada, Eisenhower es relevado de su único cometido como Comandante General de EEUU en Europa: se transforma en Gobernador Militar de la zona norteamericana. Continúa manteniendo alejados a los representantes del Comité de la Cruz Roja Internacional y el ejército de EEUU también informa a los grupos de socorro que la zona estaba cerrada para ellos. Fue cerrada también para todos los embarques de ayuda hasta diciembre de 1945 cuando se produjo una leve relajación.
    También a comienzos de julio, los norteamericanos entregaron entre 600.000 y 700.000 cautivos alemanes a los franceses para ayudar a reparar los daños hechos a su país durante la guerra. Muchos de los transferidos estaban en 5 campos agrupados alrededor de Dieterheims, cerca de Mainz, en la sección de Alemania que estaba justo en la porción de Alemania que quedaría en las manos de Francia (la mayoría de los que restaban estaban en campos norteamericanos en Francia).
El 10 de julio, una unidad del ejército francés tomó Dietersheims y 17 días después el Capitán Julien arribó para asumir el mando. Su informe sobrevive como parte de una investigación del ejército en una disputa entre Julien y su predecesor. En el primer Campo al cual entró, dijo haber encontrado un terreno fangoso habitado por esqueletos vivientes algunos de los cuales murieron mientras los observaba. Algunos se apretujaban unos junto otros bajo trozos de cartón a pesar de que el día de julio era cálido. Mujeres que yacían en agujeros cavados en el suelo le miraban directamente con edemas de hambre en sus abultados vientres en una grotesca parodia de embarazo; ancianos con largas barbas grises le miraban débilmente, niños de seis o siete años con los anillos de un mapache en sus ojos del hambre le miraban con sus ojos faltos de vida. Dos médicos alemanes en el “hospital” estaban tratando de cuidar a los moribundos en el suelo, bajo el cálido cielo, entre las marcas dejadas por las tiendas de campaña que los norteamericanos se habían llevado con ellos. Julien que había luchado contra los alemanes con su regimiento, el Tercer Regimiento de Tiradores Escogidos Argelinos, se encontró a sí mismo pensando en el horror: Esto es exactamente igual a las fotografías en Buchenwald y Dachau“.
   Había 103.500 personas en los cinco campos alrededor de Dietersheims; entre ellos los oficiales de Julien contaron a 32.640 que absolutamente no podían trabajar. Estos fueron liberados inmediatamente. En total, dos tercios de los prisioneros tomados por los franceses ese verano que venían de Campos en manos de los norteamericanos en Alemania y en Francia eran inservibles para el trabajo de reparación de post-guerra.
  En el Campo en Saite Marthe, según los informes, 615 de los 700 cautivos eran incapaces de trabajar. En Erbiseul, cerca de Monz en Bélgica, de acuerdo a un reclamo escrito, 25% de los hombres recibidos por los franceses eran “deshechos” o basura. En julio y agosto, tal como el General Littlejohn del Cuartel Central señala a Eisenhower a su debido tiempo, las reservas de alimentos del ejército en Europa habían crecido en un 39 por ciento.
  El 4 de agosto, en una frase, firmada “Eisenhower” condenaba a todos los prisioneros de guerra, que aún estaban en manos de los Campos norteamericanos, al status DEF (Fuerza Enemiga Desarmada): Con efecto inmediato todos los miembros de las Fuerzas Alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el status de Prisioneros de Guerra
   No se dieron razones; las cuentas semanales de los sobrevivientes sugieren que ambas clasificaciones fueron preservadas, pero, para los prisioneros que ahora eran tratados como DEF, la tasa de muertes se cuadruplicó en pocas semanas, de un 2 por ciento por semana, a un 8 por ciento. Durante largo tiempo los DEF fueron muriendo a casi cinco veces esa tasa de muertes.
   El “Weekly PW & DEF report” [Informe semanal de Prisioneros de Guerra (POW) y Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF)] para la semana que finalizaba el 8 de septiembre de 1945, aún existía en los Archivos Nacionales de EEUU en Washington, muestra un agregado de 1.056.482 prisioneros que estaban en manos de los norteamericanos en el teatro europeo, de los cuales cerca de dos tercios son identificados como Prisioneros de Guerra (POW). El otro tercio 363.587 hombres son Fuerzas Enemigas Desarmadas (DEF). Durante una semana 13.051 de estos últimos murieron.
En noviembre de 1945, el General Eisenhower alcanzó el puesto de George Marshal como Jefe de Staff del Ejército norteamericano y retornó a EEUU.
   En enero de 1946, los campos aún mantenían un número considerable de cautivos pero EEUU había rebajado el número de sus prisioneros casi a cero a finales de 1946. Los franceses continuaron manteniendo a cientos de miles durante 1946, pero gradualmente redujeron el número hasta la nada cerca de 1949. Durante el año 1950 la mayoría del material no archivado, con relación a los Campos de Prisioneros en manos norteamericanas fue destruido por el Ejército.
Eisenhower lamentaba la inútil defensa alemana del Reich en los últimos meses de la guerra por la pérdida de vidas. Pero por lo menos 10 veces más alemanes, sin duda 800.000, quizás más ciertamente 900.000 y bastante probable, más de un millón de alemanes – murieron en los Campos norteamericanos y franceses, más que aquellos que murieron en todos los combates en el Frente Occidental al norponiente de Europa, desde que EEUU entró en la guerra en 1941 hasta abril de 1945.-

Los Campos de La Muerte de Eisenhower: La Historia de un Guardia Americano
En octubre de 1944, a la edad de dieciocho años, fui reclutado en el ejército de los Estados Unidos. Debido en gran parte a la “Batalla de las Ardenas”, mi formación fue interrumpida. Mi permiso se redujo a la mitad, y me enviaron de inmediato al extranjero. Llegamos a Le Havre, Francia, y fuimos rápidamente cargados en los coches y enviados al frente. Cuando llegamos allí, yo sufría gravemente los síntomas de la mononucleosis, y fui enviado a un hospital de Bélgica. Como entonces, la mononucleosis se conocía como la “enfermedad de los besos”, envié miles de cartas de agradecimiento a mi novia.
Para cuando salí del hospital, el equipo con el que me había formado en Spartanburg, Carolina del Sur estaba en el interior de Alemania, por lo que, a pesar de mis protestas, me reubicaron en un depósito de reposición. Perdí el interés en las unidades en las que fui asignado y no recuerdo a todos ellos: las unidades de no-combate no eran ridiculizadas en ese tiempo.
A finales de marzo o principios de abril de 1945, fui enviado a la guardia de un campo de prisioneros de guerra cerca de Andernach a lo largo del Rin. Tuve cuatro años de idioma alemán en la escuela secundaria, por lo que podía hablar con los presos, aunque estaba prohibido. Gradualmente, sin embargo, se me utilizó como intérprete, y se me pidió encontrar miembros de las SS (jamás encontré alguno)
En Andernach, cerca de 50000 prisioneros de todas las edades estaban encerrados en un campo abierto rodeado de alambre de púas. Las mujeres se mantenían en un recinto apartado que no vi hasta más tarde. Los hombres que vigilaba no tenían refugios ni mantas; muchos no tenían abrigos. Dormían en el barro, húmedo y frío y sin letrinas. Era una fría, húmeda primavera y su miseria por la exposición, era evidente por sí sola.
Aún más sorprendente fue ver a los prisioneros meter césped y malezas en una lata para preparar una sopa. Me dijeron que lo hacían para a aliviar el dolor del hambre. Rápidamente, empezaron a demacrarse. La Disentería apareció, y así dormían entre sus propios excrementos, demasiado débiles para llegar a las letrinas. Muchos rogaban por comida, enfermos y muriendo ante nuestros ojos. Teníamos abundante comida y suministros, pero no hicimos nada para ayudarlos, ni siquiera asistencia médica.
Indignado, protesté a mis oficiales y me encontré con la hostilidad o la cruel indiferencia. Cuando presioné, me explicaron que estaban bajo órdenes estrictas de “más arriba”. Consciente de que mis protestas eran inútiles, le pedí a un amigo que trabaja en la cocina si él me podría deslizarme algunos alimentos adicionales para los presos. También dijo que estaban bajo órdenes estrictas de no alimentar a los presos y que esas órdenes provenían de “más arriba”. Pero él dijo que había más alimentos de los necesarios y que me pasaría algunos.
Cuando arroje la comida sobre el alambre de púas a los prisioneros, me atraparon y me amenazaron con encarcelarme. Repetí la “ofensa”, y un oficial con enojo me amenazó con dispararme. Asumí este era nada hasta que encontraré a un capitán en una colina por encima del Rin disparando a un grupo de civiles alemanas con su pistola calibre .45. Cuando le pregunté por qué, Murmuró, “Práctica de tiro”, y disparó su pistola hasta acabar su munición. Vi que las mujeres corrían para protegerse, pero, a esa distancia, no podía saber si alguna había sido alcanzada.
Esto fue cuando me di cuenta que se trataba de asesinos de sangre fría llenos de odio moralista. A su juicio, los alemanes eran una raza infrahumana y digna de ser exterminada; otra expresión de la espiral del racismo. Artículos en los periódicos de los soldados, el “Star and Stripes”, enfatizaban la importancia de los campos de concentración alemanes, completos con fotos de cuerpos descuartizados, lo que amplificaba nuestra moral y crueldad, lo que hizo que fuese más fácil de imitar el comportamiento al que se supone que nos oponíamos. También, creo, los soldados que no fueron expuestos al combate, trataban de demostrar que tan duros eran disparando a los prisioneros y los civiles.
Me enteré que estos presos eran en su mayoría agricultores y obreros, tan simples e ignorantes como muchas de nuestras tropas. A medida que paso el tiempo, más de ellos parecían “zombis” por su indiferencia, mientras que otros trataban de escapar en una forma demente o suicida, corriendo a través de campos abiertos en plena luz del día hacia el Rin buscando apaciguar por su sed. Fueron fusilados. Algunos presos estaban tan deseosos por cigarrillos como por comida, diciendo que calmaban su hambre. En consecuencia, soldados “emprendedores” adquirían hordas de relojes y anillos a cambio de puñados de cigarrillos o menos. Cuando empecé a tirar cajas de cigarrillos a los prisioneros para arruinar este comercio, fui amenazado por soldados y oficiales de alto rango.
La única luz en este sombrío panorama llegó una noche cuando fui asignado al puesto en el “cementerio”, de dos a cuatro AM, en realidad, hubo un cementerio en la cuesta arriba de este lado del recinto, no a muchos metros de distancia. Mis superiores habían olvidado de darme una linterna y no me había molestado en preguntar por una, como estaba disgustado con toda la situación de ese momento. Fue una noche bastante brillante, y pronto vi un prisionero que se arrastraba por debajo del alambrado hacia el cementerio. Se suponía que debíamos disparar a cualquier escapista en vista, así que empecé a levantarme del suelo para advertirle para que regresara. De repente me di cuenta que otro preso se arrastraba desde el cementerio de nuevo hacia el alambrado. Arriesgaban sus vidas para llegar al cementerio por algo, tenía que investigar.
Cuando entré en la oscuridad de este matorral, ese arbolado cementerio, me sentía totalmente vulnerable, pero de alguna forma la curiosidad me hacia seguir. A pesar de mi cautela, tropecé con las piernas de alguien en posición prona. Tratando de recuperar la compostura de la mente y el cuerpo, pronto me sentí aliviado de no haber disparado accidentalmente. La figura se sentó. Poco a poco, pude ver la hermosa pero aterrorizada mirada de una mujer con una cesta de picnic. Los civiles alemanes no podían alimentar, ni siquiera acercase a los prisioneros, por lo que rápidamente le asegure que aprobaba lo que estaba haciendo, le dije que no tenga miedo, y que me iría del cementerio para no entrometerme.
Lo hice de inmediato y me senté, apoyado contra un árbol al borde del cementerio para parecer distraído y no asustar a los prisioneros. Me imaginé entonces, y todavía lo hago ahora, lo que sería encontrar a una bella mujer con una cesta de picnic, en esas condiciones como prisionero. Nunca olvidaré su rostro.
Eventualmente, más presos se arrastraban de nuevo hacia al alambrado. Vi que arrastraban alimentos para sus compañeros y sólo podía admirar su valor y devoción.
El 8 de mayo, Día VE, tomé la decisión de celebrar con algunos presos que vigilaba el horno donde hacían el el pan que de vez en cuando recibían otros presos. Este grupo comió todo el pan que podía, y compartimos el jovial ánimo generado por el final de la guerra. Todos pensamos que pronto iríamos a casa, una patética esperanza de su parte. Estábamos en lo que sería la zona francesa, donde pronto sería testigo de la brutalidad de los soldados franceses cuando transferimos nuestros prisioneros a ellos para sus campamentos de mano de obra esclava.
Ese día, sin embargo, nos sentimos felices.
Como gesto de amistad, vacié mi fusil y lo paré en la esquina, incluso les permití jugar con el a su antojo. Este fondo “rompió el hielo”, y pronto cantábamos canciones que nos habíamos enseñado o que yo había aprendido en la escuela secundaria. Por agradecimiento, me hornearon un pequeño pan dulce especial, el único regalo posible que les quedaba por ofrecer, que eran los que habían dejado de ofrecer. Lo guarde en mi chaqueta y volví a mi cuartel, y lo comí en mi privacidad. Jamás había probado un pan tan delicioso, ni sentí un sentido más profundo de la comunión mientras comía.
Poco después, algunos de nuestros débiles y enfermizos presos marcharon con soldados franceses a su campamento. Íbamos en un camión detrás de esta formación. Temporalmente, bajaba la velocidad y paraba, tal vez porque el conductor estaba tan conmocionado como yo. Siempre que un alemán preso cayese o tratara de escapar, lo mataban a culatazos. Los cuerpos eran apartados a la orilla de la carretera para ser recogidos por otro camión. Para muchos, esta muerte rápida podría haber sido preferible para frenar el hambre en nuestros “campos de la muerte.”
Cuando finalmente vi a las mujeres alemanas en el recinto aparte, pregunté el motivo por que se las tenía presas. Me dijeron que eran “seguidoras del campamento” (camp followers) seleccionadas como mujeres reproductoras de la SS para crear una super raza. Hablé con algunas y debo decir que nunca conocí un grupo más enérgico o atractivo. Ciertamente, pensé que nunca merecieron estar presas.
Cada vez más era utilizado como intérprete, y especialmente fui capaz de impedir que algunos fueran detenidos injustamente. Una vez un divertido incidente con un viejo agricultor que estaba siendo arrastrado por varios soldados. Me dijeron que tenía una “lujosa medalla nazi” la cual me mostraron. Afortunadamente, tenía una tabla con la identificación de esas medallas. El había sido premiado por haber concebido cinco hijos. Quizá, su esposa estaba algo aliviada por sacárselo de la espalda, pero no me parecía que uno de nuestros campos de la muerte fuera un castigo justo por su contribución a Alemania. Los soldados estaban de acuerdo y lo soltaron par que continúe su “trabajo sucio”.
El hambre empezó a propagarse entre la población civil alemana también. Era una algo común ver mujeres alemanas hasta sus codos en nuestra basura en busca de algo comestible – es decir, si no eran perseguidas.
Cuando entrevisté a los alcaldes de los pequeños pueblos y aldeas, me dijeron que su suministro de alimentos había sido quitado por “personas desplazadas” (extranjeros que habían trabajado en Alemania), los cuales empacaron la comida en camiones y se la llevaron. Cuando me informé de esto, la respuesta fue una de encoger los hombros. Nunca vi a la Cruz Roja en el campamento o ayudando a los civiles, a pesar de que su café y rosquillas estaban disponibles en cualquier lugar para nosotros. Entre tanto, los alemanes tuvieron que confiar en la distribución de los almacenes ocultos hasta la próxima cosecha.
El Hambre hizo a la mujer alemana más “disponible”, pero a pesar de esto, la violación era frecuente y, a menudo, acompañada de violencia innecesaria. En particular, recuerdo a una mujer de dieciocho años, que le rompieron su rostro con la culata de un rifle, y luego fue violada por dos soldados. Incluso los franceses se quejaron de que las violaciones, saqueos y destrucción por embriaguez por parte de nuestras tropas eran excesivas. En Le Havre, nos habían dado folletos de advertencia de que los soldados alemanes habían mantenido un alto nivel de comportamiento con la población civil francesa que era pacífica, y que debíamos hacer lo mismo. En esto, miserablemente hemos fracasado.
“¿Y qué?” Algunos diran. “Las atrocidades del enemigo fueron peores que las nuestras.” Es cierto que sólo he experimentado el final de la guerra, cuando ya estábamos los victoriosos. La oportunidad alemana de cometer atrocidades se ha perdido; la nuestro estaba al alcance de la mano. Pero dos errores no hacen un acierto. En lugar de copiar los crímenes de nuestros enemigos, debemos tratar de una vez por todas de romper el ciclo de odio y venganza que ha asolado y distorsionado la historia de la humanidad. Esta es la razón por la que estoy hablando ahora, cuarenta y cinco años después del crimen. Nunca podremos evitar crímenes de guerra individuales, pero podemos, si una cantidad suficiente de nosotros hablase, influir en la política gubernamental. Podemos rechazar la propaganda del gobierno, que representa a nuestros enemigos como infrahumanos y alienta la clase de ultrajes de los que fui testigo. Podemos protestar por el bombardeo de objetivos civiles, que siguen en la actualidad. Y podemos negarnos siempre a condonar el asesinato de prisioneros desarmados y derrotados de la guerra por parte de nuestro gobierno.
Me doy cuenta de que es difícil para el ciudadano común y corriente admitir haber atestiguado un crimen de tal magnitud, especialmente si lo implica a uno mismo. Incluso soldados que se compadecían de las víctimas me dijeron que tenían miedo de quejarse y meterse en problemas. Y el peligro no ha cesado. Desde que hablé hace algunas semanas, he recibido amenazas telefónicas y rompieron mi buzón de correo. But its been worth it. Pero vale la pena. Escribir sobre estas atrocidades ha sido una catarsis de sentimientos que he reprimido durante mucho tiempo, una liberación, y quizás recordará a otros testigos que “la verdad nos hará libres, no tengan miedo.” Incluso podemos aprender una lección suprema de todo esto: sólo el amor puede conquistar todo.
 

Eso que han leído es el relato del Profesor Martin Brech, ex combatiente de la Segunda Guerra Mundial. Actualmente retirado y ex profesor adjunto de la catedra de Filosofia y Religion de la Universidad de Mercy, New York.
Martin Brech (Adjunct Professor, Philosophy & Religion, Mercy College; Ex-G.I., Finally Free)Fuente: Reimpreso de El Diario de Revisión Histórica, vol. 10, no. 10, no. 2, pp. 2, pp. 161-166. 161-166.

Imagen: Soldados alemanes supervivientes de los campos de concentración de los Aliados.

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